Es La senda tenebrosa (Dark Passage, Delmer Daves, 1947) una película peculiar. Durante gran parte de la película, unos 40 minutos, la mayor parte de los planos entran dentro del grupo de planos subjetivos. La voz del personaje principal, de ese manera, se encuentra fuera de campo, y las más de las veces los personajes hablan a la cámara directamente, es decir, al espectador que ve la película.
Resulta un poco larga si se tiene en cuenta que es una producción de los años 40 (pasa de la hora y media de manera generosa), pero la sucesión de personajes secundarios es lo hace que el tiempo pase de manera ágil. Comenzando por el personaje que recoje a Vincent en cuanto éste se acaba de escapar de la prisión. Un ser este que no para de preguntar, y es que, como se verá más adelante en la película, no tiene nada que responder. Tras éste entra en escena Irene, interpretada por la siempre bella Lauren Bacall. Surge aparentemente de la nada. Poco a poco vamos reconstruyendo la historia de este personaje, cuya presencia va a ser crucial en el desarrollo de la trama. Por otro lado, la mayoría de sus apariciones van acompañadas de música, ya sea swing o cierta canción melódica (otra razón más para quedarme prendado de ella). Suena música y allí ella llega. Él le llama por teléfono y pone música de fondo. Él se empieza a enamorar de ella y lo hace con música de fondo.
El amante de Irene aparece como un pelele, como un imbécil. ¡Un verdadero idiota al que maneja sin ninguna dificultad!
Más personajes que no aparecen hoy en día por el cine contemporáneo. Por ejemplo, el taxista Sam. Un ser que pasa sus horas en su taxi, que es capaz de penetrar en las almas de los viajeros que suben a su vehículo, que aparece guiado por un único motivo: que se haga justicia, aunque a él, la verdad, ni le va ni viene. Él siempre hará lo mismo, pase lo que pase. Supongo que todavía queda gente así.
El doctor Walter Coley es algo así como el taxista, con la salvedad de que aquél lo hace por dinero. Ambos, no debe sorprendernos, son amigos.
El amigo de Vincent, George, que sólo quiere tocar la trompeta, y lo hace cuando los vecinos no están en la casa. Así no molesta. El único amigo de Vincent. Otro ejemplo más de bondad, pero destinado a un trágico final.
La malvada Madge Rapf, que oculta grandes verdades y grandes mentiras, todas mezcladas en su mundo de fantasía y amargura.
Una colección, en definitiva, de personajes solitarios que buscan, de una manera o de otra, alguien con quien vivir y compartir sus sentimientos.
De todas, me quedo con una escena: la de la estación de autobuses. No hay nada que desperdiciar allí, y no hay que perder de vista el vendedor de billetes. Los momentos clave, para mí, tienen lugar en torno a la música. Vincent va a llamar por teléfono a Irene y para ello prepara la atmósfera. Selecciona una canción de la gramola de la sala de espera. Con ese fondo musical, Vincent habla por teléfono con Irene y, simultáneamente, se activa la comunicación entre dos de las personas que esperan el autobús. La soledad les une.
El final, en una película como ésta, no podía ser de otra manera: un baile al son de la canción que ha servido de banda sonora al enamoramiento de Vincent e Irene, dos seres solitarios que conseguirán unir sus vidas.
Por cierto, todos los problemas de Vincent arrancan de las mujeres, mas es una de ellas quien le ayuda a encontrar un sentido a la vida.
Cabby: You're a guy with plenty of trouble.
Vincent: I don't have a trouble in the world.
Cabby: Don't tell me buddy, I know. Your trouble is women.
sábado, 10 de junio de 2006
She
El placer del silencio es uno de los más difíciles de alcanzar. Es difícil la conversación inteligente, pero aún lo es más el silencio inteligente. Aquel silencio que permite mirar con fijeza los ojos de la otra persona y descubrir que son de un color distinto al que nos pensábamos; ese silencio que pide a gritos una caricia, una sonrisa. Ese silencio es puro placer. El silencio que permite caer en las redes de su mirada, apreciar los matices de color de su pelo, ver cómo juega con sus dedos...
La conspiración del silencio habla más alto que mil palabras.
La conspiración del silencio habla más alto que mil palabras.
Some things won't ever change
Why am I so unlucky?
Why do my socks always make angry?
Would you with me kindly agree?
So lucky I met you.
We buy socks
At the same shops.
So lucky the fox
He don't wear no socks.
Socks suck,
Socks gimme the shock,
I'll gently fry them in a wok.
Sod socks off!
Why do my socks always make angry?
Would you with me kindly agree?
So lucky I met you.
We buy socks
At the same shops.
So lucky the fox
He don't wear no socks.
Socks suck,
Socks gimme the shock,
I'll gently fry them in a wok.
Sod socks off!
viernes, 9 de junio de 2006
Una canción
Me despierto algo más tarde de lo habitual. No tengo clases hoy por la mañana. La bondad de mi alumno es tal que ha decidido, por su cuenta, cambiar la clase del viernes a las ocho de la mañana a una hora más relajada de la mañana del lunes. Con gente así da gusto.
Me despierto a gusto, con el sonido de la radio. Siempre suena la misma emisora, una de ésas en las que no paran de hablar. Radio-5 todo noticias. Dentro del insulso panorama hertziano actual es lo único que, a ratos, soporto. He de añadir Radio-3, pero esa emisora, por el motivo que sea, se capta muy mal en todo el universo.
Hoy, digo, me he despertado con Radio-5. Y, claro, han estado hablando de las más recientes noticias. Que si el PP critica al gobierno (lo del PP resulta cabreante, se han convertido en unos macarras; al principio daban risa pero ahora resultan cabreantes... me temo que son todos unos malfollados que se hacen pajas con la foto de Aznar), que si el terrorista muerto (¿acaso no matamos a los animales que consideramos peligrosos?), que si la subida del precio del dinero (¡putos bancos! La verdad es que a mí me beneficia la subida del precio del dinero: mi plan de ahorro -o algo así-, pero creo que es una putada el nivel que están alcanzando las hipotecas y similares)... Y de entre toda la diarrea mediática se hace la luz. Suena la canción "Yolanda", de Pablo Milanés.
Llámame cursi, pero un servidor tiene un corazoncito, muy escondido la verdad, que, de vez en cuando, resuena ante determinadas manifestaciones vitales. Una canción, antes que una película o una pintura, es capaz de hundirme y levantarme. "Yolanda", de Pablo Milanés, es una de esas piezas musicales que me emociona.
Con los tres acordes del tema (tónica-dominante-subdominante) me he pegado horas experimentando. He explotado las armonías vocales latentes hasta lo indecible (gente que haya tocado conmigo es sabedora de mi obsesión por la repetición hasta el encuentro de algo decente). "Yolanda" encierra para mí qué es eso del amor. Por encima del "Love" de Lennon ahí tenemos a un ser manifestando su amor y, a la vez, sus dudas. Confiesa que no quiere morir por ella, admite que para él ella no es fundamental ("si me faltaras no voy a morirme") pero desea morir junto a ella. Ella le transforma en un ser débil, indefenso, y al tiempo dependiente de ella.
Dudamos ante el amor, pero deseamos estar con ella.
Negamos nuestros sentimientos, pero están allí.
Desearíamos no haberla conocido jamás, pero sentimos la muerte cuando ella no nos llama.
Más de una vez me ha parecido captar en esa canción el "eterno femenino". Tal vez por eso me fascina.
¿Eso es el amor? Puede que sí, puede que no.
¿Qué es el amor? Si lo sabes, no me lo digas. Déjame descubrirlo.
"Yolanda"
Pablo Milanés
Esto no puede ser no más que una canción
quisiera fuera una declaración de amor
Romántica, sin reparar en forma tales
que pongan freno a lo que siento ahora a raudales.
Te amo, te amo, eternamente te amo.
Si me faltaras no voy a morirme
si he de morir quiero que sea contigo.
Mi soledad se siente acompañada
por eso a veces sé que necesito
tu mano, tu mano, eternamente tu mano.
Cuando te vi sabía que era cierto
este temor de hallarme descubierto.
Tú me desnudas con siete razones
me abres el pecho siempre que me colmas
de amores, de amores, eternamente de amores.
Si alguna vez me siento derrotado
renuncio a ver el sol cada mañana.
Rezando el credo que me has enseñado
miro tu cara y digo en la ventana:
Yolanda, Yolanda, eternamente Yolanda.
Yolanda, eternamente Yolanda.
P.S.: Me he despertado con un mensaje de Begoña. Esta tarde hemos quedado para pasear por el parque.
Me despierto a gusto, con el sonido de la radio. Siempre suena la misma emisora, una de ésas en las que no paran de hablar. Radio-5 todo noticias. Dentro del insulso panorama hertziano actual es lo único que, a ratos, soporto. He de añadir Radio-3, pero esa emisora, por el motivo que sea, se capta muy mal en todo el universo.
Hoy, digo, me he despertado con Radio-5. Y, claro, han estado hablando de las más recientes noticias. Que si el PP critica al gobierno (lo del PP resulta cabreante, se han convertido en unos macarras; al principio daban risa pero ahora resultan cabreantes... me temo que son todos unos malfollados que se hacen pajas con la foto de Aznar), que si el terrorista muerto (¿acaso no matamos a los animales que consideramos peligrosos?), que si la subida del precio del dinero (¡putos bancos! La verdad es que a mí me beneficia la subida del precio del dinero: mi plan de ahorro -o algo así-, pero creo que es una putada el nivel que están alcanzando las hipotecas y similares)... Y de entre toda la diarrea mediática se hace la luz. Suena la canción "Yolanda", de Pablo Milanés.
Llámame cursi, pero un servidor tiene un corazoncito, muy escondido la verdad, que, de vez en cuando, resuena ante determinadas manifestaciones vitales. Una canción, antes que una película o una pintura, es capaz de hundirme y levantarme. "Yolanda", de Pablo Milanés, es una de esas piezas musicales que me emociona.
Con los tres acordes del tema (tónica-dominante-subdominante) me he pegado horas experimentando. He explotado las armonías vocales latentes hasta lo indecible (gente que haya tocado conmigo es sabedora de mi obsesión por la repetición hasta el encuentro de algo decente). "Yolanda" encierra para mí qué es eso del amor. Por encima del "Love" de Lennon ahí tenemos a un ser manifestando su amor y, a la vez, sus dudas. Confiesa que no quiere morir por ella, admite que para él ella no es fundamental ("si me faltaras no voy a morirme") pero desea morir junto a ella. Ella le transforma en un ser débil, indefenso, y al tiempo dependiente de ella.
Dudamos ante el amor, pero deseamos estar con ella.
Negamos nuestros sentimientos, pero están allí.
Desearíamos no haberla conocido jamás, pero sentimos la muerte cuando ella no nos llama.
Más de una vez me ha parecido captar en esa canción el "eterno femenino". Tal vez por eso me fascina.
¿Eso es el amor? Puede que sí, puede que no.
¿Qué es el amor? Si lo sabes, no me lo digas. Déjame descubrirlo.
"Yolanda"
Pablo Milanés
Esto no puede ser no más que una canción
quisiera fuera una declaración de amor
Romántica, sin reparar en forma tales
que pongan freno a lo que siento ahora a raudales.
Te amo, te amo, eternamente te amo.
Si me faltaras no voy a morirme
si he de morir quiero que sea contigo.
Mi soledad se siente acompañada
por eso a veces sé que necesito
tu mano, tu mano, eternamente tu mano.
Cuando te vi sabía que era cierto
este temor de hallarme descubierto.
Tú me desnudas con siete razones
me abres el pecho siempre que me colmas
de amores, de amores, eternamente de amores.
Si alguna vez me siento derrotado
renuncio a ver el sol cada mañana.
Rezando el credo que me has enseñado
miro tu cara y digo en la ventana:
Yolanda, Yolanda, eternamente Yolanda.
Yolanda, eternamente Yolanda.
P.S.: Me he despertado con un mensaje de Begoña. Esta tarde hemos quedado para pasear por el parque.
jueves, 8 de junio de 2006
Basurillas encontradas rastreando cajas
[...] De las siguientes estrofas sí que recuerdo a la inspiradora. Podría decir el nombre y apellidos de la persona en cuestión, pero dejémoslo en que fue un amor de mi primer curso de universidad. Era ella una chica peculiar, muy atractiva, con cierto aire en los ojos a Liza Minelli en la película Cabaret. Un buen día se acabó la universidad y con ella el enamoramiento, si es que alguna vez existió. He creído verla después por la calle, pero ni ella ni yo somos los mismos. Puede que ni siquiera sea ella.
Los hechos que me inspiraron las estrofas (por llamarlas de alguna manera) siguientes ocurrieron en Jaca, en septiembre de 1988, muy poco antes de que yo partiera para mi servicio militar, en noviembre de ese mismo año. Una noche fuimos a dar un paseo por la carretera y nos detuvimos junto a un semáforo intermitente, de estos que están siempre encendidos, con dos bombillas. Ella empezó a moverse rítmicamente al compás de las luces. Su sombra cambiaba constantemente. A la vuelta, anduvo de vuelta al piso con la mirada clavada en el asfalto. No recuerdo con exactitud si había luna llena o no. Creo que sí, pero opté por esa imagen ya que es uno de mis símbolos favoritos: la luna llena. Me avergüenzo de todo el "poema" pero especialmente del verso "con la que siempre soñé". Es difícil, creo, caer en algo más manido y previsible.
Lo escribí un 31 de diciembre de 1988, esto es, en plena Navidad, lejos de mi gente de Zaragoza. Afortunadamente tenia allí mismo a mi tio Luis, mi tía Tere, Carlos, Chicho, Luis Ángel...
Ella, luna llena,
Ella, de frío metal,
Ella, en la noche de septiembre,
Ella, espera sin final,
Ella, razón que no llega,
Ella, con la que siempre soñé,
Ella, en el pálido asfalto,
Ella, clavando su inquientante mirar,
Ella, siendo de nadie,
Ella, ¿en quién clavará su mirar?
Madrid, 31-12-1988
Los hechos que me inspiraron las estrofas (por llamarlas de alguna manera) siguientes ocurrieron en Jaca, en septiembre de 1988, muy poco antes de que yo partiera para mi servicio militar, en noviembre de ese mismo año. Una noche fuimos a dar un paseo por la carretera y nos detuvimos junto a un semáforo intermitente, de estos que están siempre encendidos, con dos bombillas. Ella empezó a moverse rítmicamente al compás de las luces. Su sombra cambiaba constantemente. A la vuelta, anduvo de vuelta al piso con la mirada clavada en el asfalto. No recuerdo con exactitud si había luna llena o no. Creo que sí, pero opté por esa imagen ya que es uno de mis símbolos favoritos: la luna llena. Me avergüenzo de todo el "poema" pero especialmente del verso "con la que siempre soñé". Es difícil, creo, caer en algo más manido y previsible.
Lo escribí un 31 de diciembre de 1988, esto es, en plena Navidad, lejos de mi gente de Zaragoza. Afortunadamente tenia allí mismo a mi tio Luis, mi tía Tere, Carlos, Chicho, Luis Ángel...
Ella, luna llena,
Ella, de frío metal,
Ella, en la noche de septiembre,
Ella, espera sin final,
Ella, razón que no llega,
Ella, con la que siempre soñé,
Ella, en el pálido asfalto,
Ella, clavando su inquientante mirar,
Ella, siendo de nadie,
Ella, ¿en quién clavará su mirar?
Madrid, 31-12-1988
I Forgot To Remember To Forget Her
(Kesler/Feathers)
I forgot to remember to forget her,
I can't seem to get her off my mind.
I thought I'd never miss her,
but I've found out somehow
I think about her almost all the time.
Well the day she went away
I made myself I promise
that I'd soon forget we'd ever met.
But something sure is wrong 'cos
I'm so blue and lonely:
I forgot to remember to forget.
I forgot to remember to forget her,
I can't seem to get her off my mind.
I thought I'd never miss her,
but I've found out somehow
I think about her almost all the time.
Well the day she went away
I made myself I promise
that I'd soon forget we'd ever met.
But something sure is wrong 'cos
I'm so blue and lonely:
I forgot to remember to forget.
martes, 6 de junio de 2006
I'm So Tired
I'M SO TIRED
By John Lennon and Paul McCartney
Estoy tan cansado,
No he podido pegar ojo.
Estoy tan cansado,
Mi mente está desconectada.
Me pregunto si debería levantarme
Y prepararme algo de beber.
No, no, no.
Estoy tan cansado,
No sé qué hacer
Estoy tan cansado,
Mi pensamiento está puesto en ti.
Me pregunto si debería llamarte,
Pero sé qué harías.
Me dirías que te estoy vacilando,
Pero no es broma.
Esto me duele.
¿Sabes? No puedo dormirme,
No puedo parar mi cerebro.
¿Sabes? Han pasado tres semanas,
Me estoy volviendo loco.
¿Sabes? Te daría todo lo que tengo
Por un poco de paz mental.
Estoy tan cansado,
Me siento tan harto.
Y aunque esté cansado
Me fumaré otro cigarro
Y me cagaré en Sir Walter Raleigh...
¡Ese tío era un gilipollas!
Me dirías que te estoy vacilando,
Pero no es broma.
Esto me duele.
¿Sabes? No puedo dormirme,
No puedo parar mi cerebro.
¿Sabes? Han pasado tres semanas,
Me estoy volviendo loco.
¿Sabes? Te daría todo lo que tengo
Por un poco de paz mental.
¿Sabes? Te daría todo lo que tengo
Por un poco de paz mental.
By John Lennon and Paul McCartney
Estoy tan cansado,
No he podido pegar ojo.
Estoy tan cansado,
Mi mente está desconectada.
Me pregunto si debería levantarme
Y prepararme algo de beber.
No, no, no.
Estoy tan cansado,
No sé qué hacer
Estoy tan cansado,
Mi pensamiento está puesto en ti.
Me pregunto si debería llamarte,
Pero sé qué harías.
Me dirías que te estoy vacilando,
Pero no es broma.
Esto me duele.
¿Sabes? No puedo dormirme,
No puedo parar mi cerebro.
¿Sabes? Han pasado tres semanas,
Me estoy volviendo loco.
¿Sabes? Te daría todo lo que tengo
Por un poco de paz mental.
Estoy tan cansado,
Me siento tan harto.
Y aunque esté cansado
Me fumaré otro cigarro
Y me cagaré en Sir Walter Raleigh...
¡Ese tío era un gilipollas!
Me dirías que te estoy vacilando,
Pero no es broma.
Esto me duele.
¿Sabes? No puedo dormirme,
No puedo parar mi cerebro.
¿Sabes? Han pasado tres semanas,
Me estoy volviendo loco.
¿Sabes? Te daría todo lo que tengo
Por un poco de paz mental.
¿Sabes? Te daría todo lo que tengo
Por un poco de paz mental.
Carta
Querido hijo:
Te escribo estas letras para que sepas que estoy viva. Estoy escribiéndote despacio porque sé que tú no eres para leer deprisa. Si recibes esta carta es que te llegó, y si no, me lo dices y te la mando otra vez.
El tiempo por aquí no está mal: la semana pasada sólo llovió dos veces; la primera estuvo lloviendo tres días, y la segunda cuatro. Ya te mandé la chaqueta, pero te digo que tu tío Pepe dijo que si la mandábamos con botones pesaría mucho, y el envío sería muy caro, así que se los quitamos y se los metimos en el bolsillo de dentro. Por fin ya pudimos enterrar a tu abuelo; lo encontramos cuando lo de la mudanza; estaba metido en el armario desde aquel día que nos ganó jugando al escondite. Te cuento que el otro día explotó la cocina de gas y tu padre y yo salimos disparados por el aire y caímos fuera de la casa. ¡Qué emoción! Era la primera vez que tu padre y yo salíamos juntos de casa. Vino el médico y me puso un tubo de cristal en la boca y me dijo que no podía hablar en diez minutos. Tu padre quería comprarle el tubo.
Perdona la mala letra y las faltas de ortografía; es que yo me canso de escribirte y ahora le estoy dictando a tu padre y ya sabes lo burro que es. Y hablando de tu padre, ¡qué orgulloso está!. Te cuento que ahora tiene un buen trabajo, tiene 500 personas por debajo de él; es el encargado de segar el cementerio.
El otro día leyó en el periódico que, según las encuestas, la mayoría de los accidentes ocurren a un kilómetro de casa, así que nos mudamos más lejos. No vas a reconocer la casa; el sitio es muy guapo y hasta tengo lavadora, aunque no estoy segura de que funcione. Ayer metí la ropa, tiré de la cadena y desde ese momento no la volví a ver.
Tu hermana Julia, la que se casó con su marido, parió. Como todavía no sé de qué sexo es, no puedo decirte si eres tío o tía. Si es niña van a llamarla como yo. Ella, a tu hermana la llamarán mamá. La otra hermana, Pilar, esta embarazada de cinco meses. Tu padre le preguntó si estaba segura de que era de ella.
Y por último, tu hermano Juanchu sigue tan despistado como siempre; el otro día cerró el coche, dejo las llaves dentro y tuvo que ir tres km. para allá y tres km. para acá, a casa, a por el duplicado, para poder sacarnos a tu padre y a mi de dentro del coche.
Tu primo Paco se casó y pasa toda la noche rezándole a la mujer porque le dijeron que era virgen.
A quien nunca más vimos por aquí es al tío Carlones, el que murió el año pasado.
Ahora el que nos tiene preocupados es tu perro, el Puski; está empeñado en correr detrás de los coches que están parados. ¿Recuerdas a tu amigo Antón? Ya no está en este mundo. Su padre murió hace dos meses y como había pedido ser enterrado en el lago, el pobre Antón murió cavando la poza en el fondo.
Bueno, hijo, no te pongo dirección de la carta porque no la sé. La gente que vivió aquí antes, llevó los números para no tener que cambiar de domicilio.
Si ves a doña Remedios salúdala de mi parte, y si no la ves no le digas nada.
Un abrazo. Te quiere.
Tu madre
P.D. Iba a mandarte 100 euros pero ya cerré el sobre.
Te escribo estas letras para que sepas que estoy viva. Estoy escribiéndote despacio porque sé que tú no eres para leer deprisa. Si recibes esta carta es que te llegó, y si no, me lo dices y te la mando otra vez.
El tiempo por aquí no está mal: la semana pasada sólo llovió dos veces; la primera estuvo lloviendo tres días, y la segunda cuatro. Ya te mandé la chaqueta, pero te digo que tu tío Pepe dijo que si la mandábamos con botones pesaría mucho, y el envío sería muy caro, así que se los quitamos y se los metimos en el bolsillo de dentro. Por fin ya pudimos enterrar a tu abuelo; lo encontramos cuando lo de la mudanza; estaba metido en el armario desde aquel día que nos ganó jugando al escondite. Te cuento que el otro día explotó la cocina de gas y tu padre y yo salimos disparados por el aire y caímos fuera de la casa. ¡Qué emoción! Era la primera vez que tu padre y yo salíamos juntos de casa. Vino el médico y me puso un tubo de cristal en la boca y me dijo que no podía hablar en diez minutos. Tu padre quería comprarle el tubo.
Perdona la mala letra y las faltas de ortografía; es que yo me canso de escribirte y ahora le estoy dictando a tu padre y ya sabes lo burro que es. Y hablando de tu padre, ¡qué orgulloso está!. Te cuento que ahora tiene un buen trabajo, tiene 500 personas por debajo de él; es el encargado de segar el cementerio.
El otro día leyó en el periódico que, según las encuestas, la mayoría de los accidentes ocurren a un kilómetro de casa, así que nos mudamos más lejos. No vas a reconocer la casa; el sitio es muy guapo y hasta tengo lavadora, aunque no estoy segura de que funcione. Ayer metí la ropa, tiré de la cadena y desde ese momento no la volví a ver.
Tu hermana Julia, la que se casó con su marido, parió. Como todavía no sé de qué sexo es, no puedo decirte si eres tío o tía. Si es niña van a llamarla como yo. Ella, a tu hermana la llamarán mamá. La otra hermana, Pilar, esta embarazada de cinco meses. Tu padre le preguntó si estaba segura de que era de ella.
Y por último, tu hermano Juanchu sigue tan despistado como siempre; el otro día cerró el coche, dejo las llaves dentro y tuvo que ir tres km. para allá y tres km. para acá, a casa, a por el duplicado, para poder sacarnos a tu padre y a mi de dentro del coche.
Tu primo Paco se casó y pasa toda la noche rezándole a la mujer porque le dijeron que era virgen.
A quien nunca más vimos por aquí es al tío Carlones, el que murió el año pasado.
Ahora el que nos tiene preocupados es tu perro, el Puski; está empeñado en correr detrás de los coches que están parados. ¿Recuerdas a tu amigo Antón? Ya no está en este mundo. Su padre murió hace dos meses y como había pedido ser enterrado en el lago, el pobre Antón murió cavando la poza en el fondo.
Bueno, hijo, no te pongo dirección de la carta porque no la sé. La gente que vivió aquí antes, llevó los números para no tener que cambiar de domicilio.
Si ves a doña Remedios salúdala de mi parte, y si no la ves no le digas nada.
Un abrazo. Te quiere.
Tu madre
P.D. Iba a mandarte 100 euros pero ya cerré el sobre.
La lluvia amarilla, de Julio Llamazares
NUNCA HUBO UN TIEMPO EN EL QUE YO NO EXISTÍ, NI TÚ.
NI HABRÁ UN FUTURO EN EL QUE DEJEMOS DE EXISTIR.
Bhagavad Ghita
Pasar las páginas de La lluvia amarilla es sumergirse en la caricia de las palabras. Pero es una caricia dolorosa, trufada de muerte. Entronca esta novela, de placentera lectura, con aquellos textos que están narrados por muertos desde la muerte. Hay muchos de ellos, aunque ahora sólo me vienen a la cabeza textos cinematográficos: Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses), American Beauty, All That Jazz... Todas ellas están narradas desde la muerte, como esta
novela. Ello implica que lo que vamos a ver debe ser sometido a la duda (y, de hecho, aunque la narración partiera de un narrador vivo también deberíamos aplicar el prisma de la duda), al visionado peculiar de los recuerdos (¿acaso no ocurre tal en el resto de la literatura o, por qué no aceptarlo, en nuestra vida real?). Es un salto sin red hacia el mundo de las sombras; podríamos desvariar con el significado obvio de tal símbolo, o incluso con la percepción psicoanálítica, pero creo que debemos quedarnos con la visión platónica. Si tal visión tenemos en mente, entenderemos que nuestro personajes vive en una cueva y que sólo percibe sombras. Va a llegar un momento en el que se crea que la realidad son únicamente sombras. Y él acaba, desde su locura, transformándose en una sombra, igual que su mujer.
La niebla lo cubre todo, y cuando entonces es la nieve, y cuando entonces la lluvia amarilla de las hojas que caen de los árboles. La leyenda flota en el aire, la magia, la tradición. La muerte se queda en la piedras, que no hay que coger si quieres seguir vivo. Los árboles más tupidos son los más mortales y, cual Edén bíblico, gozar de sus frutos lleva consigo la expulsión del paraíso.
El silencio es el protagonista absoluto. Es la perra la que más sonidos genera, aquélla cuyos ojos más emociones transmiten. El silencio es roto por respiraciones estentóreas transmisoras de agonía.
La muerte nos iguala a todos. Hasta en la historia de la perra la infernal parca ocupa más palabras que la vida.
Lo no lineal tiene sentido. Un personaje muerto aparece vivo de repente. Un vivo aparece muerto. ¿O tal vez nadie ha muerto? ¿O tal vez todos estén vivos en alguna parte? Lo que ocurrió antes, ocurrirá luego.
P.S.: Aconsejo, tras la lectura del libro, una vuelta por esta página de internet:
http://www.educa.aragob.es/iescarin
Una vez allí buscar la entrada de la fecha 26/05/05. Se trata de unas fotografías realizadas por unos estudiantes de los parajes en los que se ubica el texto.
NI HABRÁ UN FUTURO EN EL QUE DEJEMOS DE EXISTIR.
Bhagavad Ghita
Pasar las páginas de La lluvia amarilla es sumergirse en la caricia de las palabras. Pero es una caricia dolorosa, trufada de muerte. Entronca esta novela, de placentera lectura, con aquellos textos que están narrados por muertos desde la muerte. Hay muchos de ellos, aunque ahora sólo me vienen a la cabeza textos cinematográficos: Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses), American Beauty, All That Jazz... Todas ellas están narradas desde la muerte, como esta
novela. Ello implica que lo que vamos a ver debe ser sometido a la duda (y, de hecho, aunque la narración partiera de un narrador vivo también deberíamos aplicar el prisma de la duda), al visionado peculiar de los recuerdos (¿acaso no ocurre tal en el resto de la literatura o, por qué no aceptarlo, en nuestra vida real?). Es un salto sin red hacia el mundo de las sombras; podríamos desvariar con el significado obvio de tal símbolo, o incluso con la percepción psicoanálítica, pero creo que debemos quedarnos con la visión platónica. Si tal visión tenemos en mente, entenderemos que nuestro personajes vive en una cueva y que sólo percibe sombras. Va a llegar un momento en el que se crea que la realidad son únicamente sombras. Y él acaba, desde su locura, transformándose en una sombra, igual que su mujer.La niebla lo cubre todo, y cuando entonces es la nieve, y cuando entonces la lluvia amarilla de las hojas que caen de los árboles. La leyenda flota en el aire, la magia, la tradición. La muerte se queda en la piedras, que no hay que coger si quieres seguir vivo. Los árboles más tupidos son los más mortales y, cual Edén bíblico, gozar de sus frutos lleva consigo la expulsión del paraíso.
El silencio es el protagonista absoluto. Es la perra la que más sonidos genera, aquélla cuyos ojos más emociones transmiten. El silencio es roto por respiraciones estentóreas transmisoras de agonía.
La muerte nos iguala a todos. Hasta en la historia de la perra la infernal parca ocupa más palabras que la vida.
Lo no lineal tiene sentido. Un personaje muerto aparece vivo de repente. Un vivo aparece muerto. ¿O tal vez nadie ha muerto? ¿O tal vez todos estén vivos en alguna parte? Lo que ocurrió antes, ocurrirá luego.P.S.: Aconsejo, tras la lectura del libro, una vuelta por esta página de internet:
http://www.educa.aragob.es/iescarin
Una vez allí buscar la entrada de la fecha 26/05/05. Se trata de unas fotografías realizadas por unos estudiantes de los parajes en los que se ubica el texto.
lunes, 5 de junio de 2006
I wanna get lost in your rock and roll and drift away
"Drift Away"
(Williams)
One, two, three, four
Give me the beat, boys,
Give me the beat, boys.
Day after day I'm more confused
But I look for the light through the pouring rain.
You know, that's a game that I hate to lose,
I'm feeling the strain,
Ain't it a shame?
Give me the beat, boys and free my soul,
I wanna get lost in your rock and roll and drift away.
Give me the beat, boys and free my soul,
I wanna get lost in your rock and roll and drift away.
I'm beginning to think that I'm wasting time
And I don't understand the things I do.
Yeah, the world outside looks so unkind,
Now it's up to you to carry me through.
Give me the beat, boys and free my soul,
I wanna get lost in your rock and roll and drift away.
Give me the beat, boys and free my soul,
I wanna get lost in your rock and roll and drift away.
And when my mind is free
You know, the melody can move me.
And when I'm feeling blue,
The guitar's coming through to soothe me, yeah.
Thanks for the joy you've given me,
I want you to know that I believe in the song.
The rhythm and rhyme and harmony
You help me along,
You're making me strong.
Give me the beat, boys,
Give me the beat, boys.
Come on!
Give me the beat, boys, and free my soul,
I wanna get lost in your rock and roll and drift away.
(Williams)
One, two, three, four
Give me the beat, boys,
Give me the beat, boys.
Day after day I'm more confused
But I look for the light through the pouring rain.
You know, that's a game that I hate to lose,
I'm feeling the strain,
Ain't it a shame?
Give me the beat, boys and free my soul,
I wanna get lost in your rock and roll and drift away.
Give me the beat, boys and free my soul,
I wanna get lost in your rock and roll and drift away.
I'm beginning to think that I'm wasting time
And I don't understand the things I do.
Yeah, the world outside looks so unkind,
Now it's up to you to carry me through.
Give me the beat, boys and free my soul,
I wanna get lost in your rock and roll and drift away.
Give me the beat, boys and free my soul,
I wanna get lost in your rock and roll and drift away.
And when my mind is free
You know, the melody can move me.
And when I'm feeling blue,
The guitar's coming through to soothe me, yeah.
Thanks for the joy you've given me,
I want you to know that I believe in the song.
The rhythm and rhyme and harmony
You help me along,
You're making me strong.
Give me the beat, boys,
Give me the beat, boys.
Come on!
Give me the beat, boys, and free my soul,
I wanna get lost in your rock and roll and drift away.
domingo, 4 de junio de 2006
Sobre El cero y el infinito, de Arthur Koestler
GRACIAS A GLORIA
Omitiré datos técnicos sobre el libro. Si alguien quiere saber más información sobre este autor, puede encontrarla en infinidad de sitios. Además, he de admitirlo, no tengo ni idea sobre el autor. Tan sólo sé que me ha encantado esta obra que de él he leído. ¿Por qué? No sabría dar una respuesta adecuada, o tal vez ni una inadecuada, así que me quedaré a medio camino y trataré de dar una respuesta inadecuadamente adecuada o viceversa.
Quiero decir que me ha llamado la atención su título: El cero y el infinito, algo muy llamativo si tenemos en cuenta que su nombre original en inglés era Darkness At Noon. Aquí podríamos entrar a saco en el tema de las traducciones al español de títulos de películas y de libros, pero no me apetece ahora. Diré que, por muy chocante que pueda parecer, estoy de acuerdo con la traducción. ¡Cómo puede ser eso! Pues verán: tanto en un caso como en otro estamos trabajando con contrarios, o al menos con elementos en teoría dispares. ¿Cómo se entiende eso de Oscuridad al mediodía? Pues sencillamente de la misma manera de la que hemos de entender la conjunción de Cero e Infinito: la coexistencia de dos elementos contrarios. Sobre tal trata la novela, y no voy a entrar en disquisiciones argumentales, sino en temas de significado.
La novela va sobre todo y sobre nada, sobre el silencio y el ruido. Va sobre la vida y la muerte. Ya sé que lo que digo es muy vago, pero si hay alguien ahí fuera que ha leído la novela sabe de qué hablo. Va sobre un hombre que lo ha sido todo y que se transforma en nada; va sobre palabras que, de repente, cambian de significado; va sobre alucinaciones que se tornan reales; va sobre personas que no tienen nombre pero que son determinantes en nuestra existencia.
La novela cuestiona la existencia de lo absoluto, de lo definitivo. Trata sobre dios y sobre el demonio, sobre la escasa distancia que hay entre el cielo y el infierno. En una página somos dioses, en la siguiente nos tornamos demonios. En una página dominamos el mundo, en la página siguiente somos incapaces de controlar los esfínteres. En una página estamos sonriendo y en la siguiente se nos descompone el rostro por culpa del dolor. Hoy somos los amos del paraíso y mañana limpiamos los retretes del infierno.
Es El cero y el infinito un paseo por esa gran mentira llamada Historia, una reflexión sobre quiénes nos gobiernan y qué representamos realmente para ellos. Es una novela que reflexiona sobre la naturaleza de las palabras: ¿para qué sirven éstas realmente?; sobre el amor (¿qué es más bonito: el amor de verdad o el recuerdo deformado y adaptado a nuestro deseo?); sobre la amistad (¿quién es nuestro amigo: el que nos aconseja que nos dejemos matar para alcanzar la paz o el que nos exhorta a la lucha inútil?).
Me quedo con el gran deseo que preside la obra: dormir en paz para acabar de una vez por todas con el "leve fruncimiento de la eternidad".
Omitiré datos técnicos sobre el libro. Si alguien quiere saber más información sobre este autor, puede encontrarla en infinidad de sitios. Además, he de admitirlo, no tengo ni idea sobre el autor. Tan sólo sé que me ha encantado esta obra que de él he leído. ¿Por qué? No sabría dar una respuesta adecuada, o tal vez ni una inadecuada, así que me quedaré a medio camino y trataré de dar una respuesta inadecuadamente adecuada o viceversa.
Quiero decir que me ha llamado la atención su título: El cero y el infinito, algo muy llamativo si tenemos en cuenta que su nombre original en inglés era Darkness At Noon. Aquí podríamos entrar a saco en el tema de las traducciones al español de títulos de películas y de libros, pero no me apetece ahora. Diré que, por muy chocante que pueda parecer, estoy de acuerdo con la traducción. ¡Cómo puede ser eso! Pues verán: tanto en un caso como en otro estamos trabajando con contrarios, o al menos con elementos en teoría dispares. ¿Cómo se entiende eso de Oscuridad al mediodía? Pues sencillamente de la misma manera de la que hemos de entender la conjunción de Cero e Infinito: la coexistencia de dos elementos contrarios. Sobre tal trata la novela, y no voy a entrar en disquisiciones argumentales, sino en temas de significado.
La novela va sobre todo y sobre nada, sobre el silencio y el ruido. Va sobre la vida y la muerte. Ya sé que lo que digo es muy vago, pero si hay alguien ahí fuera que ha leído la novela sabe de qué hablo. Va sobre un hombre que lo ha sido todo y que se transforma en nada; va sobre palabras que, de repente, cambian de significado; va sobre alucinaciones que se tornan reales; va sobre personas que no tienen nombre pero que son determinantes en nuestra existencia.
La novela cuestiona la existencia de lo absoluto, de lo definitivo. Trata sobre dios y sobre el demonio, sobre la escasa distancia que hay entre el cielo y el infierno. En una página somos dioses, en la siguiente nos tornamos demonios. En una página dominamos el mundo, en la página siguiente somos incapaces de controlar los esfínteres. En una página estamos sonriendo y en la siguiente se nos descompone el rostro por culpa del dolor. Hoy somos los amos del paraíso y mañana limpiamos los retretes del infierno.
Es El cero y el infinito un paseo por esa gran mentira llamada Historia, una reflexión sobre quiénes nos gobiernan y qué representamos realmente para ellos. Es una novela que reflexiona sobre la naturaleza de las palabras: ¿para qué sirven éstas realmente?; sobre el amor (¿qué es más bonito: el amor de verdad o el recuerdo deformado y adaptado a nuestro deseo?); sobre la amistad (¿quién es nuestro amigo: el que nos aconseja que nos dejemos matar para alcanzar la paz o el que nos exhorta a la lucha inútil?).
Me quedo con el gran deseo que preside la obra: dormir en paz para acabar de una vez por todas con el "leve fruncimiento de la eternidad".
Sobre The Beatles' Garden
Ya lo adelanté en alguna entrada anterior. Un día de estos iba a tener en mis manos la revista número 50 de The Beatles's Garden, y ese día ya llegó. Fue el jueves por la noche y, no me voy a andar con rodeos, me emocioné al tenerla en las manos.
Han sido muchos años los que han transcurrido, desde aquel 1993, aquella fiesta en la Interferencias. Allí conocí a Javier, a Juan, a Alfonso... a cantidad de gente. Fue Matías Uribe quien me animó a meterme en ese mundo, algo a lo que me mostraba en principio poco animado. Gracias le doy desde aquí a mi querido Matías, a quien siempre tendré por maestro (él ya lo sabe, pero no me canso de decírselo). En esa fiesta, Javier estaba feliz porque estaba conociendo a Pilar; yo estaba triste porque mi relación con Marily se empezaba a romper. Creo que nunca fue una relación real. Recuerdo esa fiesta como una sucesión de rostros alegres, de emociones disparadas por el alcohol. ¡Qué día!
Al hacer balance de todos los años que han pasado desde entonces pasan por mi cabeza las mujeres que he amado y que no me han amado, las que me han amado y no he amado, las que me han odiado y he odiado, las que debí haber amado, las que quiero amar. Pasan los trabajos basura, los trabajos mierdosos en los que puse toda mi energía. Vuelve a mí la pérdida de tiempo con las oposiciones. Brilla con especial luz mi primer libro, mi primer artículo, mi primera conferencia pública, mi primer autógrafo, mi primera foto por alguien que leía mis artículos. Gracias a esta revista conocí el mundo de la radio (amigo Pedro), conseguí detestar finalmente el mundo de la televisión (con desagrado pasan por mi cabeza imágenes de tiempo perdido en estudios de televisión diciendo gilipolleces, o de entrevistas con cámaras filmándote que querían imitar la "estética revolucionaria" de MTV pero que lo único que hacían era que te entrara la risa). Me viene a la cabeza la sensación de ver publicado por primera vez un artículo mío en caracteres japoneses (creo que era mío... eso me dijeron los que entendían japonés), o de saberme leído en distintas partes del mundo. Incluso siento como honor haber sido plagiado por varios autores, o haber visto publicado mis artículos a nombre de otras personas.
Pero si he de quedarme con algo, a nivel material, es con la publicación de los libros de El veranos del amor y de El hombre invisible, amén de las traducciones y colaboraciones en diversos libros. Lo bueno de esas publicaciones era que se trataba de un trabajo en equipo, nunca a solas. Siempre había alguien a quien acudir, siempre había alguien que te daba consejos ("recuerda que la mayoría de los lectores te van a leer en el váter, así que escribe párrafos cortos", anónimo), siempre había alguien -claro- dispuesto a tocarte las narices (o yo siempre tenía a mi disposición alguien a quien tocarle las narices)...
Ha sido, digo, la realización de muchos sueños: discos editados, libros publicados, conocer gente a la que siempre admiré. De entre este último grupo me quedo con Derek Taylor, un hombre inolvidable, que trabajó con Los Beatles, Los Doors, Los Byrds, Los Mamas & The Papas... Un hombre con el que hablar era un placer increible. Un hombre que falleció víctima de sus propios excesos durante los años 60. Nunca olvidaré tampoco la felicidad que experimenté al estar comiendo con Niel Innes, uno de los Monty Python. Me costó convencerle pero conseguí que en la calle me hiciera una pequeña parte de uno de los sketches de los que él había sido creador. Tampoco me resulta fácil describir qué experimenté Robert Freeman, el fotógrafo de Los Beatles durante los primeros 60, me fotografío. Fue después de una comida e íbamos todos pelín sobrecargados de vino. Cuando revelé la foto, me di cuenta de lo ridículo que estaba: estaba con los coloretes, tipo Heidi, fruto del calor y el alcohol. ¡Qué vergüenza!
Pero sobre todo, he conocido a gente maravillosa e inolvidable: Pedro &Bea, Javier, Pilar, Vicky (aunque no lo creas siempre tendrás un lugar especial en mí... eterno interrogante...), Alfonso, Juan... las tardes de los sábados, en nuestra particular caverna, con la gente entrando y saliendo.
Podría seguir, pero creo que ya está bien de melancolía de serie B.
Han sido muchos años los que han transcurrido, desde aquel 1993, aquella fiesta en la Interferencias. Allí conocí a Javier, a Juan, a Alfonso... a cantidad de gente. Fue Matías Uribe quien me animó a meterme en ese mundo, algo a lo que me mostraba en principio poco animado. Gracias le doy desde aquí a mi querido Matías, a quien siempre tendré por maestro (él ya lo sabe, pero no me canso de decírselo). En esa fiesta, Javier estaba feliz porque estaba conociendo a Pilar; yo estaba triste porque mi relación con Marily se empezaba a romper. Creo que nunca fue una relación real. Recuerdo esa fiesta como una sucesión de rostros alegres, de emociones disparadas por el alcohol. ¡Qué día!
Al hacer balance de todos los años que han pasado desde entonces pasan por mi cabeza las mujeres que he amado y que no me han amado, las que me han amado y no he amado, las que me han odiado y he odiado, las que debí haber amado, las que quiero amar. Pasan los trabajos basura, los trabajos mierdosos en los que puse toda mi energía. Vuelve a mí la pérdida de tiempo con las oposiciones. Brilla con especial luz mi primer libro, mi primer artículo, mi primera conferencia pública, mi primer autógrafo, mi primera foto por alguien que leía mis artículos. Gracias a esta revista conocí el mundo de la radio (amigo Pedro), conseguí detestar finalmente el mundo de la televisión (con desagrado pasan por mi cabeza imágenes de tiempo perdido en estudios de televisión diciendo gilipolleces, o de entrevistas con cámaras filmándote que querían imitar la "estética revolucionaria" de MTV pero que lo único que hacían era que te entrara la risa). Me viene a la cabeza la sensación de ver publicado por primera vez un artículo mío en caracteres japoneses (creo que era mío... eso me dijeron los que entendían japonés), o de saberme leído en distintas partes del mundo. Incluso siento como honor haber sido plagiado por varios autores, o haber visto publicado mis artículos a nombre de otras personas.
Pero si he de quedarme con algo, a nivel material, es con la publicación de los libros de El veranos del amor y de El hombre invisible, amén de las traducciones y colaboraciones en diversos libros. Lo bueno de esas publicaciones era que se trataba de un trabajo en equipo, nunca a solas. Siempre había alguien a quien acudir, siempre había alguien que te daba consejos ("recuerda que la mayoría de los lectores te van a leer en el váter, así que escribe párrafos cortos", anónimo), siempre había alguien -claro- dispuesto a tocarte las narices (o yo siempre tenía a mi disposición alguien a quien tocarle las narices)...
Ha sido, digo, la realización de muchos sueños: discos editados, libros publicados, conocer gente a la que siempre admiré. De entre este último grupo me quedo con Derek Taylor, un hombre inolvidable, que trabajó con Los Beatles, Los Doors, Los Byrds, Los Mamas & The Papas... Un hombre con el que hablar era un placer increible. Un hombre que falleció víctima de sus propios excesos durante los años 60. Nunca olvidaré tampoco la felicidad que experimenté al estar comiendo con Niel Innes, uno de los Monty Python. Me costó convencerle pero conseguí que en la calle me hiciera una pequeña parte de uno de los sketches de los que él había sido creador. Tampoco me resulta fácil describir qué experimenté Robert Freeman, el fotógrafo de Los Beatles durante los primeros 60, me fotografío. Fue después de una comida e íbamos todos pelín sobrecargados de vino. Cuando revelé la foto, me di cuenta de lo ridículo que estaba: estaba con los coloretes, tipo Heidi, fruto del calor y el alcohol. ¡Qué vergüenza!
Pero sobre todo, he conocido a gente maravillosa e inolvidable: Pedro &Bea, Javier, Pilar, Vicky (aunque no lo creas siempre tendrás un lugar especial en mí... eterno interrogante...), Alfonso, Juan... las tardes de los sábados, en nuestra particular caverna, con la gente entrando y saliendo.
Podría seguir, pero creo que ya está bien de melancolía de serie B.
Vuelta de viaje


¡Vaya viaje más rápido! Al menos he conseguido desconectar durante unas pocas horas de la monotonía. Alguien me dijo (va por ti, Elena) que esto de los blogs se transformaría en una especie de droga. ¡Para qué engañarte! Lo cierto es que he estado pensando casi todo el rato en qué poner. Adelanto que voy a ponerme a delirar en siguientes entradas sobre una genial novela que acabo de terminarme: El cero y el infinito, de Arthur Koestler. Las reflexiones me las guardo para más adelante. De momento, cuelgo un par de fotos que he hecho a una de mis fuentes de inspiración: el mar.
viernes, 2 de junio de 2006
Apostilla final en torno al debate sobre el estado de la nación
Ya se terminó el debate sobre el estado de la nación. Creo que seguiré durmiendo.
De viaje y alguna tontada más
Dentro de unas pocas horas parto hacia Laredo, allá arriba, en Cantabria. Me gusta estar allí, relajado, tranquilo. Allí huyo sin ordenador (al menos en este viaje), con la única obligación impuesta de terminarme un libro, sobre el cual hablaré más adelante (o tal vez no). Ese pueblo es como mi escape del mundo real. Allí duermo doce horas seguidas y me despierto relajado. Allí salgo a pasear. La música suena distinta allí. Tal vez aquí algún día consiga dormir más de diez horas... pero seguro que me despierto con complejo de culpa. Por cierto, me preocupa pensar qué música me voy a llevar. Todavía no lo sé. Los Beatles no deben faltar. Tal vez me decida por algo de Red Hot Chilli Peppers. Últimamente estoy muy enganchado a ellos. Me da ahora por coger la guitarra y tratar de tocar como Frusciante (jugando con octavas y quintas y metiendo notas de muy corta duración, al tiempo que atacando de una manera específica con la mano derecha la cuerda, se puede conseguir una aproximación). Esta tarde he estado un rato en casa de un amigo y, con un bajo, he estado experimentando sonido a lo RHCP. Sobre los resultados me abstengo de opinar.
Me encantaría llevarme la guitarra. Si el viaje fuera más largo, me llevaría mi pequeño ukelele. Es muy gracioso el sonido que se consigue, si bien la afinación es muy difícil de mantener y pasas más tiempo afinándolo que tocando.
Se me olvidaba: me gusta Laredo, pero lo odio cuando se llena de turistas. No me considero turista, sino más bien un escapista.
Me encantaría llevarme la guitarra. Si el viaje fuera más largo, me llevaría mi pequeño ukelele. Es muy gracioso el sonido que se consigue, si bien la afinación es muy difícil de mantener y pasas más tiempo afinándolo que tocando.
Se me olvidaba: me gusta Laredo, pero lo odio cuando se llena de turistas. No me considero turista, sino más bien un escapista.
jueves, 1 de junio de 2006
Número 50 de The Beatles' Garden
Mañana sale de imprenta el número 50 de la revista The Beatles' Garden. Tal vez para mucha gente no signifique nada en especial, pero para mí es mucho. Han pasado 15 años... 15... ¡Asusta pensarlo! Y resulta inevitable siempre pensar en Pilar y sus grandes ojos, su dulce voz, que nos dejó hace poco más de un año... Cada vez que veo en la pared de mi cuarto la partitura del tema que Javier y yo preparamos pensando en ella, me viene su frágil cuerpo, siempre invadido por la sonrisa, incluso aquella última vez que la vi en la plaza Aragón, aquel domingo por la mañana, que salí de propio para pasar con ella un rato. Supongo que algún día lo terminaremos; supongo que algún día Javier y yo nos coordinaremos y grabaremos una base instrumental decente, en honor a Pilar, sobre la que él con su bajo y yo con mi guitarra y voz haremos algo digno de ella. No puedo tampoco olvidarme de Carlos y su lupa, sus temblorosas manos tratando de seguir nuestro rock en nuestra particular caverna, aportando su débil chorro de voz emocionándose con "I Need You". Seguiré otro rato, con más alegría.
miércoles, 31 de mayo de 2006
Más sobre el estado de la nación
Me he vuelto a quedar dormido. Espero que este debate dure mucho, así podré descansar de una vez por todas.
L'Eclisse (Antonioni, 1962)
Me gusta la luna, contemplarla. Me asombra pensar que lleva allí tiempos y tiempos y que seguirá por los siglos de los siglos, desafiando las estúpidas profecías de The Time Machine, 2002, dirigida (por decir algo) por Simon Wells. En tal sucesión de imágenes con movimientos nos pintaban un futuro en el que la luna se había quebrado (no recuerdo la razón ni quiero saberla). De esa manera, en lugar de cuarto creciente la humanidad podía extasiarse ante un cacho creciente, o cacho menguante. ¿Cómo serían las mareas? Seguramente cómo las duchas en las casas de familias numerosas: ahora cae mucho, ahora no, ahora sí y ahora tampoco. Dejemos este desvarío para otro momento y pasemos a otro.
Me deleité el fin de semana pasado con una increible película. Iba a poner "vi" pero tenía dudas sobre el acento. He resuelto mis dudas: no lleva acento (me quedan pendientes otras dudas, pero no tienen que ver con esto y no me las resuelve un diccionario). Hablo de L'Eclisse. La dirigió Antonioni en 1962 y tiene por principales protagonistas a Alain Delon y a Monica Vitti. Él es un agente de bolsa que vive única y exclusivamente para su trabajo. Vive enganchado al teléfono, comunicándose con la gente por gestos, gritos, mensajes cifrados, textos incompletos cuya finalidad es tratar de encontrar una clave para hacerse el más rico en la Bolsa. En el Mercado de Valores es el amo. Es capaz de, con una simple llamada, generar miles y miles de liras. Es un triunfador capaz de descifrar los mensajes ocultos de las cifras. En ese sentido, ¿por qué no?, estamos ante un gran mago que es capaz de transformar en dinero las palabras, los gestos, los gritos. Es alguien, al tiempo, incapaz de entender el lenguaje de las miradas, el lenguaje del amor.
Ella, por su parte, representa a una mujer que acaba de salir de una relación más bien violenta con un personaje interpretado por Paco Rabal (tiene un pequeño gran papel al comienzo de la película que sirve para marcar gran parte de la psique del papel de Vittoria, el papel de la Vitti). Ella también tiene que ver con el mundo de los mensajes: trabaja como traductora. A pesar de todo, ni él ni ella son capaces de crear un mensaje coherente. Su relación está condenada al fracaso. El entorno en el que viven es el entorno del fracaso. Los personajes no se comunican entre ellos, se lanzan mensajes nomás, pero... ¿qué generan esos mensajes?
El director, por medio de una serie de repeticiones, quiere hacernos ver (o al menos así lo he visto yo) que todo es cíclico, que todo se va a repetir otra vez. Y en el transcurso hacia esa "vuelta a empezar" (el Mito del Eterno Retorno, versión trágico-clásica) la muerte salta (esa absurda muerte, ahogado en el río, dentro del coche robado, del borracho que hurta el coche de Piero -Delon-, a quien le trae sin cuidado lo ocurrido ya que su única reacción es pensar qué coche nuevo se va a comprar), las separaciones, la vuelta al hogar es traumática (Vittoria descubre su habitación de infancia llena de porquería), el nido de amor se transforma con gran facilidad en centro neurálgico de operaciones financieras... No hay amor, no existe. Los seres van a continuar su existencia en soledad. Los planes de futuro se quedan en el pasado ahogados por un presente estúpido.
No hay luna. Ésta se halla en permanente eclipse. De hecho, lo más parecido a la luna son las farolas de la calle, que no dejan ver el cielo y lo único que hacen es alumbrar un desesperante panorama presidido por el vacío y la repetición carente de sentido.
La monotonía como único valor seguro.
P.S.: Me pareció encantadora la Vitti durante el baile africano. Está realmente guapa. Por otro lado, es interesante comprobar cómo el único momento de felicidad real de Vittoria es en compañía de mujeres al son de ritmos tribales. Paso la pelota a los psicoanalistas y feministas, quienes tendrían mucho que decir en torno al hecho de que la mujer se llame Vittoria. No obstante, me pregunto: ¿hay algún vencedor?
Me deleité el fin de semana pasado con una increible película. Iba a poner "vi" pero tenía dudas sobre el acento. He resuelto mis dudas: no lleva acento (me quedan pendientes otras dudas, pero no tienen que ver con esto y no me las resuelve un diccionario). Hablo de L'Eclisse. La dirigió Antonioni en 1962 y tiene por principales protagonistas a Alain Delon y a Monica Vitti. Él es un agente de bolsa que vive única y exclusivamente para su trabajo. Vive enganchado al teléfono, comunicándose con la gente por gestos, gritos, mensajes cifrados, textos incompletos cuya finalidad es tratar de encontrar una clave para hacerse el más rico en la Bolsa. En el Mercado de Valores es el amo. Es capaz de, con una simple llamada, generar miles y miles de liras. Es un triunfador capaz de descifrar los mensajes ocultos de las cifras. En ese sentido, ¿por qué no?, estamos ante un gran mago que es capaz de transformar en dinero las palabras, los gestos, los gritos. Es alguien, al tiempo, incapaz de entender el lenguaje de las miradas, el lenguaje del amor.
Ella, por su parte, representa a una mujer que acaba de salir de una relación más bien violenta con un personaje interpretado por Paco Rabal (tiene un pequeño gran papel al comienzo de la película que sirve para marcar gran parte de la psique del papel de Vittoria, el papel de la Vitti). Ella también tiene que ver con el mundo de los mensajes: trabaja como traductora. A pesar de todo, ni él ni ella son capaces de crear un mensaje coherente. Su relación está condenada al fracaso. El entorno en el que viven es el entorno del fracaso. Los personajes no se comunican entre ellos, se lanzan mensajes nomás, pero... ¿qué generan esos mensajes?
El director, por medio de una serie de repeticiones, quiere hacernos ver (o al menos así lo he visto yo) que todo es cíclico, que todo se va a repetir otra vez. Y en el transcurso hacia esa "vuelta a empezar" (el Mito del Eterno Retorno, versión trágico-clásica) la muerte salta (esa absurda muerte, ahogado en el río, dentro del coche robado, del borracho que hurta el coche de Piero -Delon-, a quien le trae sin cuidado lo ocurrido ya que su única reacción es pensar qué coche nuevo se va a comprar), las separaciones, la vuelta al hogar es traumática (Vittoria descubre su habitación de infancia llena de porquería), el nido de amor se transforma con gran facilidad en centro neurálgico de operaciones financieras... No hay amor, no existe. Los seres van a continuar su existencia en soledad. Los planes de futuro se quedan en el pasado ahogados por un presente estúpido.
No hay luna. Ésta se halla en permanente eclipse. De hecho, lo más parecido a la luna son las farolas de la calle, que no dejan ver el cielo y lo único que hacen es alumbrar un desesperante panorama presidido por el vacío y la repetición carente de sentido.
La monotonía como único valor seguro.
P.S.: Me pareció encantadora la Vitti durante el baile africano. Está realmente guapa. Por otro lado, es interesante comprobar cómo el único momento de felicidad real de Vittoria es en compañía de mujeres al son de ritmos tribales. Paso la pelota a los psicoanalistas y feministas, quienes tendrían mucho que decir en torno al hecho de que la mujer se llame Vittoria. No obstante, me pregunto: ¿hay algún vencedor?
Espero que a mi sombra
Espero que mi sombra
No hable por mí,
Ni sea mi enemiga,
Y aprenda a callar.
Espero que a mi sombra
Le de por olvidar
Todas mis locuras
Mis bobadas de hoy
De hoy, de ayer,
Las que me quedan por hacer.
Que olvide
Lo que aún ha de llegar.
Espero que mi sombra
Sea incapaz de encontrar
El camino a Benín,
En mi día final.
No hable por mí,
Ni sea mi enemiga,
Y aprenda a callar.
Espero que a mi sombra
Le de por olvidar
Todas mis locuras
Mis bobadas de hoy
De hoy, de ayer,
Las que me quedan por hacer.
Que olvide
Lo que aún ha de llegar.
Espero que mi sombra
Sea incapaz de encontrar
El camino a Benín,
En mi día final.
Escrito en el cuaderno de los espejos II
Si pudiera callar mi alma,
Detener los ríos,
Parar el agua.
Si callasen los cielos,
Las montañas mudaran,
Y el mundo no hablara.
¿Qué oiríamos?
Tal vez... la Verdad,
Tal vez... los sonidos de la Vida,
Tal vez... del ir y del venir.
¿Quién hablaría?
Tal vez... todos
Tal vez... desde el fondo de los ojos
Tal vez, tal vez... tal vez.
Pido silencio.
Pido paz.
Tal vez... pido algo más.
Tal vez, tal vez... esta vez.
Detener los ríos,
Parar el agua.
Si callasen los cielos,
Las montañas mudaran,
Y el mundo no hablara.
¿Qué oiríamos?
Tal vez... la Verdad,
Tal vez... los sonidos de la Vida,
Tal vez... del ir y del venir.
¿Quién hablaría?
Tal vez... todos
Tal vez... desde el fondo de los ojos
Tal vez, tal vez... tal vez.
Pido silencio.
Pido paz.
Tal vez... pido algo más.
Tal vez, tal vez... esta vez.
martes, 30 de mayo de 2006
Sobre el estado de la nación
Me he quedado dormido escuchando a toda esa peña. Eso es todo lo que puedo decir.
Mi gran secreto
Yo no tengo secretos para nadie. Si los tuviera, ya los habría vendido y habría dejado de trabajar.
Idea para un guión de cine que nunca existirá
En la televisión refieren la detención de un comando de ladrones de bancos, con un modus operandi de pequeña formación militar. A la par que describen su pericia y su sofisticado armamento, la cámara enfoca un bocadillo de chorizo y latas de judías y legumbres abiertas y esparcidas por un sucio suelo. Visto en Tele 5, telediario de las 7 de la mañana, del lunes 29 de mayo de 2006, a propósito de las mafias rumanas.
Elena me pide que siga adelante
¡Casi se me había olvidado que una vez, hace ya mucho empecé a plasmar mi caos mental en estas, digamos, páginas! Y hoy, a raíz de una conversación habida con Elena, he recordado que "tiempo ha yo escribía a veces en un blog". Espero, Elena, que estés pasando tus ojos sobre estas líneas, de lo contrario, como dijo aquél, éstas se perderán "como lágrimas en la lluvia". Te aconsejo que te leas la entrada relativa a la presentación del Capitán Centollo, y es que quien realmente escribe es el Capitán. Así comprenderás todavía menos de qué va la psique (dando por sentado que haya algo ahí dentro) del Capitán. Lo cierto es que no hay mucho que comprender, para qué engañarnos.
Cuando pases tus ojos sobre estas líneas, la censura ya habrá borrado varias entradas: estupideces anteriores, fruto de no sé muy bien qué delirios. En vista de la calidad de lo presente, podrás imaginarte cuán bazofia era lo anteriormente eliminado.
¿Sobre qué escribo aquí? Básicamente lo que me da la gana, y dada la naturaleza de mi voluntad... ¡vaya Usted a saber qué se esconde tras tal afirmación! Supongo que en algún momento dado, meteré alguna pretensión literaria, como la que seguramente incluiré en la siguiente entrada.
En fin, Elena, espero que estés leyendo esto.
Cuando pases tus ojos sobre estas líneas, la censura ya habrá borrado varias entradas: estupideces anteriores, fruto de no sé muy bien qué delirios. En vista de la calidad de lo presente, podrás imaginarte cuán bazofia era lo anteriormente eliminado.
¿Sobre qué escribo aquí? Básicamente lo que me da la gana, y dada la naturaleza de mi voluntad... ¡vaya Usted a saber qué se esconde tras tal afirmación! Supongo que en algún momento dado, meteré alguna pretensión literaria, como la que seguramente incluiré en la siguiente entrada.
En fin, Elena, espero que estés leyendo esto.
lunes, 29 de mayo de 2006
Sobre cómo cocinar
No esperes al amanecer
Porque ante tus narices verás pasar
Todos los sueños que
De hurtadillas y por la puerta de atrás
La noche puso a tus pies.
Los verás marcharse a los sueños,
Su fuga no la podrás evitar,
Los verás partirse de risa
Mientras cortan el viento
Y rasgan tu piel.
Te sentirás frustado, inútil.
Te sentirás humano.
Te verás sin recuerdo ni emoción.
Te verás humano.
En la caduca facultad del vivir
Se quiebran los inútiles cerebros
En busca de una boba solución.
Te dirán que no sueñes,
Te dirán que borres tu ilusión.
Te dirán que no delires,
Te dirán que te calles,
Te dirán que eres tonto.
No se pararán a escucharte,
Y es que no tienes nada que decir...
Y es que no tienes nada que con ellos compartir.
Te verás humano,
Te sentirás humano.
Desearás acabar con todo.
Desearás caer al lodo.
Desearás poder cerrar los ojos,
Desearás soñar a tu antojo,
Desearás abrir las puertas
A los monstruos que la noche anterior
Poblaron tu mundo de sueños.
Tendrás miedo del amanecer,
De ver partir con bufos gestos
A todo aquello que creíste de tu propiedad.
No, los sueños no volverán.
No, los sueños se marcharán.
Sí, los sueños, cuanto más cerca, más dolerán.
¡Qué duerman los sueños!
Cállalos con el barro de tu tristeza,
Mátalos con el llanto de tu trabajo.
¡Qué no te dominen los sueños!
¡Qué dormite la ficción!
¡No te creas lo de un mundo nuevo!
Simplemente confía en el amor.
Simplemente confía en el amor.
Porque ante tus narices verás pasar
Todos los sueños que
De hurtadillas y por la puerta de atrás
La noche puso a tus pies.
Los verás marcharse a los sueños,
Su fuga no la podrás evitar,
Los verás partirse de risa
Mientras cortan el viento
Y rasgan tu piel.
Te sentirás frustado, inútil.
Te sentirás humano.
Te verás sin recuerdo ni emoción.
Te verás humano.
En la caduca facultad del vivir
Se quiebran los inútiles cerebros
En busca de una boba solución.
Te dirán que no sueñes,
Te dirán que borres tu ilusión.
Te dirán que no delires,
Te dirán que te calles,
Te dirán que eres tonto.
No se pararán a escucharte,
Y es que no tienes nada que decir...
Y es que no tienes nada que con ellos compartir.
Te verás humano,
Te sentirás humano.
Desearás acabar con todo.
Desearás caer al lodo.
Desearás poder cerrar los ojos,
Desearás soñar a tu antojo,
Desearás abrir las puertas
A los monstruos que la noche anterior
Poblaron tu mundo de sueños.
Tendrás miedo del amanecer,
De ver partir con bufos gestos
A todo aquello que creíste de tu propiedad.
No, los sueños no volverán.
No, los sueños se marcharán.
Sí, los sueños, cuanto más cerca, más dolerán.
¡Qué duerman los sueños!
Cállalos con el barro de tu tristeza,
Mátalos con el llanto de tu trabajo.
¡Qué no te dominen los sueños!
¡Qué dormite la ficción!
¡No te creas lo de un mundo nuevo!
Simplemente confía en el amor.
Simplemente confía en el amor.
Escrito en el cuaderno de los espejos
Las palabras piden salir,
Buscan un camino
Que yo no les sé dar.
Las palabras botan, rebotan,
Explosionan en la boca,
Golpean el corazón.
Piden alojarse en un sencillo lugar.
Mas yo quiero darles más.
Botan, rebotan,
Explotan, gritan,
Gimen, sufren.
Buscan un camino
Que yo no les sé dar.
Las palabras botan, rebotan,
Explosionan en la boca,
Golpean el corazón.
Piden alojarse en un sencillo lugar.
Mas yo quiero darles más.
Botan, rebotan,
Explotan, gritan,
Gimen, sufren.
sábado, 27 de mayo de 2006
domingo, 7 de mayo de 2006
Grandes dudas
¿Por qué me duran tan poco los calcetines? ¿Por qué siempre me sale el agujero en el mismo sitio?
jueves, 4 de mayo de 2006
Otro gran error
Me compré un desodorante barato
Y ahora me pica el sobaco.
¡Gracias al cielo que al final no me llevé los calzones!
Y ahora me pica el sobaco.
¡Gracias al cielo que al final no me llevé los calzones!
domingo, 19 de febrero de 2006
Perdido en la memoria
Tú sí que sabes
Bailar y moverte,
Provocar con tu presencia,
Hacerme sonreír.
Tú sí que sabes
Tapar las heridas,
Desterrar las penas,
Calmar los mares.
Tú sí que sabes
Con tus manos
De las almas
El nombre cambiar.
Bailar y moverte,
Provocar con tu presencia,
Hacerme sonreír.
Tú sí que sabes
Tapar las heridas,
Desterrar las penas,
Calmar los mares.
Tú sí que sabes
Con tus manos
De las almas
El nombre cambiar.
lunes, 30 de enero de 2006
martes, 17 de enero de 2006
martes, 8 de marzo de 2005
Extractos de guión de programa de radio
GRACIAS A DAVID MARQUETA
MUKI, QUIET RIOT
· (1) «Munk Funk» (4:50… salida de lick de batería)
Imaginemos por un momento que un percusionista, que luego salta al mundo de la producción musical, se une con un guitarrista amante del funk para hacer música. Así surgió MUKI, integrado por Luke Mullen y Jules Evan. Junto a ellos flotan cantidad de músicos, como la cantante Sophie Barker, que pone la voz a «I Don't Want To Know», un tema funky muy caliente y suave, en el que lo único que se pide es algo muy sencillo: no me hables de lo malo de la vida, háblame de lo bueno.
· (2) «I Don't Want To Know» (3:10… tras lick de batería)
Estamos ante músicos difíciles de encasillar. Lo mismo nos ofrecen arreglos que remontan a músicos tipo Al Jarreau como a ese pop electrónico que desarrolla en tiempos modernos gente como Everything But The Girl. Los guiños a determinadas épocas de Miles Davis y sus experimentaciones se cuelan también por los surcos. No obstante, todo está teñido por una gran delicadeza y una descarada pasión por la melodía. El siguiente extracto es de la canción que da título al álbum Quiet Riot, y en ella uno puede escuchar cantidad de estilos fundidos, desde Bossa Nova hasta funky o incluso algo de Drum and Bass. «Quiet Riot», una revuelta tranquila.
· (3) «Quiet Riot» (6:22… tras golpe de plato)
«Judy» es el título de otro de los temas del álbum. Esta vez canta Winston Roberts. Se trata de una versión de una composición de Al Green, clásico cantante soul y compositor. Volvemos a comprobar que estamos ante unos músicos amigos de sonidos suaves, capaces de saltar del drum and bass hasta este registro que ahora vamos a escuchar. Por cierto, en el comienzo del tema hay un pequeño collage sonoro, uno de cuyos elementos pertenece a una retransmisión de un partido de fútbol del Valencia.
· (9) «Judy» (2:45… tras «hey» del cantante)
Cierto maestro del Hip Hop, Guru, dijo en cierta ocasión algo así como: «Deberías prestar atención a lo que las trompetas y los trombones dicen» («Loungin'», Jazzmatazz). Apliquemos el cuento a esta música y prestemos atención a la tranquilidad que nos transmite. Me parece que las de Muki son composiciones para escuchar en compañía, o como fondo musical relajante. El título del próximo extracto lo dice todo: «Airborne», llevado por el aire, y mejor si se va con alguien. Música para soñar, la electrónica como puerta hacia el descanso, música para escuchar en compañía.
· (11) «Airborne» (4:00… entrada de sintetizador)
MUKI, QUIET RIOT
· (1) «Munk Funk» (4:50… salida de lick de batería)
Imaginemos por un momento que un percusionista, que luego salta al mundo de la producción musical, se une con un guitarrista amante del funk para hacer música. Así surgió MUKI, integrado por Luke Mullen y Jules Evan. Junto a ellos flotan cantidad de músicos, como la cantante Sophie Barker, que pone la voz a «I Don't Want To Know», un tema funky muy caliente y suave, en el que lo único que se pide es algo muy sencillo: no me hables de lo malo de la vida, háblame de lo bueno.
· (2) «I Don't Want To Know» (3:10… tras lick de batería)
Estamos ante músicos difíciles de encasillar. Lo mismo nos ofrecen arreglos que remontan a músicos tipo Al Jarreau como a ese pop electrónico que desarrolla en tiempos modernos gente como Everything But The Girl. Los guiños a determinadas épocas de Miles Davis y sus experimentaciones se cuelan también por los surcos. No obstante, todo está teñido por una gran delicadeza y una descarada pasión por la melodía. El siguiente extracto es de la canción que da título al álbum Quiet Riot, y en ella uno puede escuchar cantidad de estilos fundidos, desde Bossa Nova hasta funky o incluso algo de Drum and Bass. «Quiet Riot», una revuelta tranquila.
· (3) «Quiet Riot» (6:22… tras golpe de plato)
«Judy» es el título de otro de los temas del álbum. Esta vez canta Winston Roberts. Se trata de una versión de una composición de Al Green, clásico cantante soul y compositor. Volvemos a comprobar que estamos ante unos músicos amigos de sonidos suaves, capaces de saltar del drum and bass hasta este registro que ahora vamos a escuchar. Por cierto, en el comienzo del tema hay un pequeño collage sonoro, uno de cuyos elementos pertenece a una retransmisión de un partido de fútbol del Valencia.
· (9) «Judy» (2:45… tras «hey» del cantante)
Cierto maestro del Hip Hop, Guru, dijo en cierta ocasión algo así como: «Deberías prestar atención a lo que las trompetas y los trombones dicen» («Loungin'», Jazzmatazz). Apliquemos el cuento a esta música y prestemos atención a la tranquilidad que nos transmite. Me parece que las de Muki son composiciones para escuchar en compañía, o como fondo musical relajante. El título del próximo extracto lo dice todo: «Airborne», llevado por el aire, y mejor si se va con alguien. Música para soñar, la electrónica como puerta hacia el descanso, música para escuchar en compañía.
· (11) «Airborne» (4:00… entrada de sintetizador)
domingo, 6 de marzo de 2005
A través del Universo
Las palabras fluyen como la lluvia infinita cayendo en una taza de papel. Las palabras se contonean al pasar. Las palabras se deslizan. Las palabras se pierden a través del universo. Charcos de tristeza, olas de alegría van a la deriva por mi mente abierta. La alegría y la tristeza me poseen y me acarician. Unas imágenes de luz quebrada bailan delante de mí como un millón de ojos, y me llaman con insistencia a través del universo. Mis pensamientos serpentean como un viento incansable dentro de un buzón. Mis pensamientos van volteándose a ciegas mientras se abren paso a través del universo. Oigo sonidos de risas que resuenan en mis despiertos sentidos. Veo sombras de tierra. Lo sonidos, las sombras me provocan. Los sonidos, las sombras me invitan. Hay un amor infinito e inmortal que brilla en torno mío como un millón de soles. Hay un amor infinito e inmortal que me llama con insistencia a través del universo.
JOHN LENNON
JOHN LENNON
Sobre la SGAE
EXTRAÍDO DE listadecine@eListas.net
Trabajo en el mundillo de la animación, en un canal de los del satélite; y cuando hago anuncios de las series me gusta utilizar música de mi discoteca; de grupos poco conocidos. Pues bien; todo eso se declara a la SGAE. Tal canción de tal grupo se utiliza en tal promo que dura 30 segundos y se ha emitido X veces. Pues bien, la SGAE cobra el dinero correspondiente, pero si el grupo no está dado de alta en la mafia autoral no ve ni un duro. Lo cual ocurre casi siempre que utilizas músicas de grupos extranjeros de sellos pequeños. Por cierto, si organizas un concierto de un grupo ocurre exactamente lo mismo. La SGAE se persona a cobrar el 10% de la entrada.
yo mismo he tenido un grupo durante 10 años, hemos sacado varios singles y dos LPs; nuestras canciones se han pinchado en Radio3 y en otras radios. Y nos hemos visto obligados a dar de alta las canciones y los discos en la SGAE, porque si no lo hacíamos, el sello podía encontarse con una multa de mucha pasta por parte de los hijueputas de la Sociedad General de Artistas y Ejecutantes. Un sello pequeño, que va a sacar pocas copias de un disco, no puede permitirse pagar un tanto por ciento cuando a penas se cubren gastos.
Por supuesto yo estoy de acuerdo en que todo el que quiera se copie los discos. Lo que quiero es que la músicaque hacemos llegue a cuanta más gente mejor, pues no pretendemos vivir de ello. pues bien, la SGAE no te deja tomar este tipo de decisiones. Te obliga a pasar por el aro sí o sí.
Nunca nos dimos de alta como socios y nunca hemos cobrado un duro de ellos, pero ellos sí que han cobrado un dinero que no les corresponde.
Ah, y además que sepáis que no es un organismo institucional, sino una especie de empresa privada. hasta luego a todos.
Trabajo en el mundillo de la animación, en un canal de los del satélite; y cuando hago anuncios de las series me gusta utilizar música de mi discoteca; de grupos poco conocidos. Pues bien; todo eso se declara a la SGAE. Tal canción de tal grupo se utiliza en tal promo que dura 30 segundos y se ha emitido X veces. Pues bien, la SGAE cobra el dinero correspondiente, pero si el grupo no está dado de alta en la mafia autoral no ve ni un duro. Lo cual ocurre casi siempre que utilizas músicas de grupos extranjeros de sellos pequeños. Por cierto, si organizas un concierto de un grupo ocurre exactamente lo mismo. La SGAE se persona a cobrar el 10% de la entrada.
yo mismo he tenido un grupo durante 10 años, hemos sacado varios singles y dos LPs; nuestras canciones se han pinchado en Radio3 y en otras radios. Y nos hemos visto obligados a dar de alta las canciones y los discos en la SGAE, porque si no lo hacíamos, el sello podía encontarse con una multa de mucha pasta por parte de los hijueputas de la Sociedad General de Artistas y Ejecutantes. Un sello pequeño, que va a sacar pocas copias de un disco, no puede permitirse pagar un tanto por ciento cuando a penas se cubren gastos.
Por supuesto yo estoy de acuerdo en que todo el que quiera se copie los discos. Lo que quiero es que la músicaque hacemos llegue a cuanta más gente mejor, pues no pretendemos vivir de ello. pues bien, la SGAE no te deja tomar este tipo de decisiones. Te obliga a pasar por el aro sí o sí.
Nunca nos dimos de alta como socios y nunca hemos cobrado un duro de ellos, pero ellos sí que han cobrado un dinero que no les corresponde.
Ah, y además que sepáis que no es un organismo institucional, sino una especie de empresa privada. hasta luego a todos.
sábado, 5 de marzo de 2005
Sobre la piratería
"Las compañías de telefonía se dedican a vender banda ancha animando a robar en Internet 24 horas al día con tarifa plana" (Luis Cobos, músico y presidente Asociación de Artistas, Intérpretes y Ejecutantes)
Tras escuchar las declaraciones de Luís Cobos sobre una supuesta confabulación entre las compañías telefónicas y los "piratas" de Internet para acabar con la Industria Musical, cabría pensar que el tío Luís está perdiendo el sentido de la realidad. Llegados a este punto no está de más recordar que, hace unos meses, coincidiendo con el día internacional de la música, el presidente Zapatero recibió en La Moncloa a una representación de músicos españoles deseosos de denunciar que "la piratería está acabando con la industria de la música en España". Durante el traslado en autocar hacia la residencia del presidente, un Cobos fuera de sí contó a todo aquel que quisiera escucharle cuanta añoranza sentía por aquella gloriosa época en que las compañías discográficas agasajaban a sus artistas con cenas en los más exclusivos restaurantes y estancias en los más lujosos hoteles. Bien, parece evidente que cuando uno pretende hacer creer que actúa en beneficio de todos los músicos debe ser más discreto a la hora de hacer declaraciones que hagan sospechar que toda esta campaña no es más que una estratagema de conocidos millonarios del espectáculo para poder seguir viviendo del cuento. No obstante, los beneficios de las sociedades de derechos de autor han crecido tanto últimamente que el enloquecimiento y la falta de mesura de sus gestores no parece tener límite. Como explicar sino esta reciente noticia: Gertrude Walton, una mujer de 83 años fallecida el pasado diciembre después de una larga enfermedad, ha sido demandada por la RIAA, asociación que representa a las principales discográficas del mundo, por intercambiar 700 canciones a través de las redes P2P. La hija de la fallecida se ha mostrado "casi segura" de que su madre "no abandonará el cementerio de Greenwood Park para acudir a la vista judicial". Puede que se trate de un error pero, ante la duda, proponemos que se flete un comando compuesto por Luís Cobos, Monserrat Caballé, Antonio Resines y Ramoncín, con la finalidad de viajar hasta dicho cementerio y, amparándose en la oscuridad, desenterrar el fiambre de la finada para ponerlo a disposición de los autoridades. ¡Esa vieja chocha debe pagar por sus desmanes, coño! Por todo ello, desde estas páginas animamos al bueno de Luís para que siga con su incansable labor pedagógica contra la piratería. No sólo porque es justo y necesario sino porque va a estar tan liado que seguramente no le va a quedar tiempo libre para grabar nuevos discos (sequía creativa que sería muy bien recibida por las organizaciones internacionales de derechos humanos).
DE WWW.LADINAMO.ORG
Tras escuchar las declaraciones de Luís Cobos sobre una supuesta confabulación entre las compañías telefónicas y los "piratas" de Internet para acabar con la Industria Musical, cabría pensar que el tío Luís está perdiendo el sentido de la realidad. Llegados a este punto no está de más recordar que, hace unos meses, coincidiendo con el día internacional de la música, el presidente Zapatero recibió en La Moncloa a una representación de músicos españoles deseosos de denunciar que "la piratería está acabando con la industria de la música en España". Durante el traslado en autocar hacia la residencia del presidente, un Cobos fuera de sí contó a todo aquel que quisiera escucharle cuanta añoranza sentía por aquella gloriosa época en que las compañías discográficas agasajaban a sus artistas con cenas en los más exclusivos restaurantes y estancias en los más lujosos hoteles. Bien, parece evidente que cuando uno pretende hacer creer que actúa en beneficio de todos los músicos debe ser más discreto a la hora de hacer declaraciones que hagan sospechar que toda esta campaña no es más que una estratagema de conocidos millonarios del espectáculo para poder seguir viviendo del cuento. No obstante, los beneficios de las sociedades de derechos de autor han crecido tanto últimamente que el enloquecimiento y la falta de mesura de sus gestores no parece tener límite. Como explicar sino esta reciente noticia: Gertrude Walton, una mujer de 83 años fallecida el pasado diciembre después de una larga enfermedad, ha sido demandada por la RIAA, asociación que representa a las principales discográficas del mundo, por intercambiar 700 canciones a través de las redes P2P. La hija de la fallecida se ha mostrado "casi segura" de que su madre "no abandonará el cementerio de Greenwood Park para acudir a la vista judicial". Puede que se trate de un error pero, ante la duda, proponemos que se flete un comando compuesto por Luís Cobos, Monserrat Caballé, Antonio Resines y Ramoncín, con la finalidad de viajar hasta dicho cementerio y, amparándose en la oscuridad, desenterrar el fiambre de la finada para ponerlo a disposición de los autoridades. ¡Esa vieja chocha debe pagar por sus desmanes, coño! Por todo ello, desde estas páginas animamos al bueno de Luís para que siga con su incansable labor pedagógica contra la piratería. No sólo porque es justo y necesario sino porque va a estar tan liado que seguramente no le va a quedar tiempo libre para grabar nuevos discos (sequía creativa que sería muy bien recibida por las organizaciones internacionales de derechos humanos).
DE WWW.LADINAMO.ORG
viernes, 4 de marzo de 2005
Presentación del Capitán Centollo
Esta entrevista apareció originalmente en El Suplemento Artístico de las Aguas Temperadas, publicación que, dadas sus características, consiguió concertar una cita con el Capitán Centollo en su retiro. No es muy dado a encuentros con la prensa y por ello este documento que a continuación te ofrecemos tiene un valor muy especial.
No cuesta mucho encontrar el hogar del Capitán. Además, los lugareños no tienen ningún inconveniente en llevarte hasta la misma puerta del refugio del Capitán. Eso sí, antes te has tenido que dejar invitar a algo en el pintoresco bar que regenta Santiago. "El Capitán baja por aquí de vez en cuando. Cualquiera que le viera no sabría que está delante de toda una personalidad". Todo el mundo quiere tomar parte en la conversación y más de uno asiente cuando Santiago dice que "la verdad es que si bien siendo cierto tambiés es al tiempo lo contrario no sabemos muy bien quién es el Capitán. Quiero decir que afirmando que lo que no niego es verdad que pocas veces cuenta cosas de su vida, a no ser frases que a veces nos cuesta entender y sobre las que nos pegamos hablando días y días". Una chica que se ha sentado a mi derecha dice, como si hablara a toda la gente que se ha congregado en el bar de Santiago: "Pero es un ser muy especial y, aunque no sabemos a ciencia cierta quién es, se le quiere mucho". Santiago añade la guinda al comentario: "Todos tenemos derecho a guardar nuestros secretos, ¿no?, y él tiene secretos, igual que tú, y que tú", dice al tiempo que me señala con el tenedor que, con una croqueta de jamón desafiando a las leyes de la gravedad, sujeta en su mano izquierda mientras la clientela aplaude y vitorea a Santiago.
El refugio del Capitán Centollo está muy iluminado. No le falta luz, si acaso le falta espacio, bueno, y puestos a ser exigentes, creo que le falta luz, ¡pues claro que sí que le falta! La pequeña superficie en la que vive está plagada de libros, folios, fotografías, cartas que, como él mismo nos dice, "siempre respondo, aunque sea tarde. Hay gente que nunca responde, aunque le escribas dos cartas en una semana". Es un espacio desordenado, "creo que es un reflejo exacto de mi cerebro de y de mi modo de entender el mundo".
El Capitán Centollo va despeinado y las ropas con las que viste no son precisamente de gala. La barba de varios días le da cierto toque intelectual. "Dicen que tengo esas pintas ", corrobora él mismo con un tono que demuestra gran sentido del humor, no exento de una panoplia y un autoconsetimiento lejanos de la ficción más increíble.
¿De dónde viene el Capitán Centollo?
No vengo de ninguna parte, además no creo que eso sea relevante para los contenidos de este reportaje. De todas formas, no creo que tenga un lugar específico. Tengo más bien un marco mental al que volver, al que mirar cuando estoy perdido. A veces, ese marco mental no es sino un poema, o una canción, o un acorde de guitarra, de esos tan intensos tipo bossa-nova.
¿Y sabe dónde va?
Creo que te podría responder lo mismo de antes. No voy hacia ningún sitio en concreto. Sí que te puedo decir que nunca me detengo, que avanzo. De vez en cuando me gusta detenerme a tomar aire, o a mirar a la gente, o a escuchar lo que dicen. Muchos de mis escritos no tienen nada de original, no dejan de ser transcripciones de lo que la gente dice cuando va a la compra.
Pero entonces, ¿cuál es su grado de contacto con el mundo real?
Dependiendo de qué es lo que tú entiendas por mundo real. En este momento mi mundo real eres tú y la conversación que estamos manteniendo. Por eso, si para ti el mundo real es el mundo de la civilización, los ruidos, las prisas, los sinsentidos, y esos rollos, entonces, creo que vivo bastante alejado de lo que tú entiendes por mundo real.
¡Alguna vez tendrá que acudir a él!, ¿no?
Siempre se cuela por el buzón en forma de problemas con instituciones como bancos, o invitaciones a dar charlas a universidades podridas. Siempre cabe decir que no a ese mundo, pero me da la impresión que ese no a veces se transforma en un paso hacia la muerte y el ostracismo.
¿Cuáles son sus actuales campos de investigación?
Últimamente estoy enfrascado en el conjunto de sonidos emitidos por el mejillón en cautividad.
Debe resultar apasionante. No puedo esperar a oír más y más datos…
La verdad es que este tema me está cambiando el sentido de la vida.
Sí, basta con mirarle a los ojos. Emiten un destello como nunca he visto en ojo de ser humano. Y mire que he entrevistado a gente…
Sí, es cierto. El brillo en los ojos me sirve para ligar.
En ese momento, el Capitán Centollo se levanta de su silla y se dirige, sorteando pilas y pilas de libros, hacia un pequeño armario. Lo abre y el espectáculo que se ofrece a los ojos del entrevistador es el del caos. De entre todo ese desorden, el Capitán saca un pañuelo que lleva grabadas las iniciales IAL, junto a una dirección, un número de teléfono, una dirección de Internet, una lista de instrucciones para actuar en caso de tragedia, además de una dedicatoria a la que le sigue la firma IAL. Del fino pañuelito de seda cuelga una etiqueta en la que se puede leer: Manual Instruccional del Pañuelo Jarrafonte. La emoción parece estar embargando a nuestro querido personaje. "Ya me disculpará", me dice, "pero es que siempre me acuerdo de ya sabe usted quién". IAL, ¿quién sería IAL?
¿Ha descubierto el sentido de la vida?
Sí, y se lo voy a explicar.
El Capitán, a la vez que se suena las narices va dándome las claves de la vida. Entre oink oink y bocinazos, sus palabras emiten sabiduría. "Estos pañuelos son muy suaves, y no me irritan", creo entender. O ¿acaso ha dicho "enritan"? Entre oink oink y bocinazos, digo, me cuenta el sentido de la vida. "Verás, hay siete niveles", o algo así, me procede a explicar. Lo que pasa es que, entre los oink oink y sus bocinazos no he entendido nada. Pero... ¿dijo "enritan"?
Ya entiendo.
Pues si tiene presente todo esto que le digo, ya verá que bien le va.
Claro, claro, a sus órdenes mi Capitán.
Descansa hijo, descansa.
Me estaba hablando de su estudio del mejillón…
Sí. Desde aquí quiero dar las gracias a la Comunidad Europea, que me ha concedido una ayuda de 300 millones de pesetas para llevar a cabo este proyecto.
¡¡300 millones!! ¿No es demasiado?
Sí, lo sé. Un buen día se me ocurrió escribir una carta. La dirigí a Europa y dije: "Hola, quiero 300 millones para estudiar el mejillón en cautividad". Me respondieron. Lo malo es que dentro de cinco años tengo que dar un informe.
Claro, no se puede tener todo…
No, es cierto. Pero si se intenta, quién sabe…
El triste momento de la despedida llegó, muy a pesar. Mis dudas sobre si me ofrecería algo para comer o para beber quedaron resueltas: no me ofreció un mísero vaso de agua. Pero era el Capitán, y todo se le perdona.
Bueno, mi Capitán, me temo que me tengo que ir.
Ya estás tardando.
¿Cómo describir la emoción de haber hablado con el Capitán Centollo? No hay palabras. Intenté imitarle, y por ello, cogí un sobre y escribí en él A la atención de Europa. Dentro puse una carta: Hola Europa, soy amigo del Capitán Centollo y también quiero lo mismo que él. La respuesta no tardó en llegar. A las dos semanas recibí un paquete que, tras haber abonado 600 pesetas en concepto de gastos de envío, contenía un banderín y un llavero, además de una carraca y un póster de una casa rural del norte de Alemania. Está claro que el Capitán Centollo es único.
¡¡A sus órdenes, mi Capitán Centollo!!
Fondo de Salud Media y Aguas Temperadas Higiénico Sanitarias.
No cuesta mucho encontrar el hogar del Capitán. Además, los lugareños no tienen ningún inconveniente en llevarte hasta la misma puerta del refugio del Capitán. Eso sí, antes te has tenido que dejar invitar a algo en el pintoresco bar que regenta Santiago. "El Capitán baja por aquí de vez en cuando. Cualquiera que le viera no sabría que está delante de toda una personalidad". Todo el mundo quiere tomar parte en la conversación y más de uno asiente cuando Santiago dice que "la verdad es que si bien siendo cierto tambiés es al tiempo lo contrario no sabemos muy bien quién es el Capitán. Quiero decir que afirmando que lo que no niego es verdad que pocas veces cuenta cosas de su vida, a no ser frases que a veces nos cuesta entender y sobre las que nos pegamos hablando días y días". Una chica que se ha sentado a mi derecha dice, como si hablara a toda la gente que se ha congregado en el bar de Santiago: "Pero es un ser muy especial y, aunque no sabemos a ciencia cierta quién es, se le quiere mucho". Santiago añade la guinda al comentario: "Todos tenemos derecho a guardar nuestros secretos, ¿no?, y él tiene secretos, igual que tú, y que tú", dice al tiempo que me señala con el tenedor que, con una croqueta de jamón desafiando a las leyes de la gravedad, sujeta en su mano izquierda mientras la clientela aplaude y vitorea a Santiago.
El refugio del Capitán Centollo está muy iluminado. No le falta luz, si acaso le falta espacio, bueno, y puestos a ser exigentes, creo que le falta luz, ¡pues claro que sí que le falta! La pequeña superficie en la que vive está plagada de libros, folios, fotografías, cartas que, como él mismo nos dice, "siempre respondo, aunque sea tarde. Hay gente que nunca responde, aunque le escribas dos cartas en una semana". Es un espacio desordenado, "creo que es un reflejo exacto de mi cerebro de y de mi modo de entender el mundo".
El Capitán Centollo va despeinado y las ropas con las que viste no son precisamente de gala. La barba de varios días le da cierto toque intelectual. "Dicen que tengo esas pintas ", corrobora él mismo con un tono que demuestra gran sentido del humor, no exento de una panoplia y un autoconsetimiento lejanos de la ficción más increíble.
¿De dónde viene el Capitán Centollo?
No vengo de ninguna parte, además no creo que eso sea relevante para los contenidos de este reportaje. De todas formas, no creo que tenga un lugar específico. Tengo más bien un marco mental al que volver, al que mirar cuando estoy perdido. A veces, ese marco mental no es sino un poema, o una canción, o un acorde de guitarra, de esos tan intensos tipo bossa-nova.
¿Y sabe dónde va?
Creo que te podría responder lo mismo de antes. No voy hacia ningún sitio en concreto. Sí que te puedo decir que nunca me detengo, que avanzo. De vez en cuando me gusta detenerme a tomar aire, o a mirar a la gente, o a escuchar lo que dicen. Muchos de mis escritos no tienen nada de original, no dejan de ser transcripciones de lo que la gente dice cuando va a la compra.
Pero entonces, ¿cuál es su grado de contacto con el mundo real?
Dependiendo de qué es lo que tú entiendas por mundo real. En este momento mi mundo real eres tú y la conversación que estamos manteniendo. Por eso, si para ti el mundo real es el mundo de la civilización, los ruidos, las prisas, los sinsentidos, y esos rollos, entonces, creo que vivo bastante alejado de lo que tú entiendes por mundo real.
¡Alguna vez tendrá que acudir a él!, ¿no?
Siempre se cuela por el buzón en forma de problemas con instituciones como bancos, o invitaciones a dar charlas a universidades podridas. Siempre cabe decir que no a ese mundo, pero me da la impresión que ese no a veces se transforma en un paso hacia la muerte y el ostracismo.
¿Cuáles son sus actuales campos de investigación?
Últimamente estoy enfrascado en el conjunto de sonidos emitidos por el mejillón en cautividad.
Debe resultar apasionante. No puedo esperar a oír más y más datos…
La verdad es que este tema me está cambiando el sentido de la vida.
Sí, basta con mirarle a los ojos. Emiten un destello como nunca he visto en ojo de ser humano. Y mire que he entrevistado a gente…
Sí, es cierto. El brillo en los ojos me sirve para ligar.
En ese momento, el Capitán Centollo se levanta de su silla y se dirige, sorteando pilas y pilas de libros, hacia un pequeño armario. Lo abre y el espectáculo que se ofrece a los ojos del entrevistador es el del caos. De entre todo ese desorden, el Capitán saca un pañuelo que lleva grabadas las iniciales IAL, junto a una dirección, un número de teléfono, una dirección de Internet, una lista de instrucciones para actuar en caso de tragedia, además de una dedicatoria a la que le sigue la firma IAL. Del fino pañuelito de seda cuelga una etiqueta en la que se puede leer: Manual Instruccional del Pañuelo Jarrafonte. La emoción parece estar embargando a nuestro querido personaje. "Ya me disculpará", me dice, "pero es que siempre me acuerdo de ya sabe usted quién". IAL, ¿quién sería IAL?
¿Ha descubierto el sentido de la vida?
Sí, y se lo voy a explicar.
El Capitán, a la vez que se suena las narices va dándome las claves de la vida. Entre oink oink y bocinazos, sus palabras emiten sabiduría. "Estos pañuelos son muy suaves, y no me irritan", creo entender. O ¿acaso ha dicho "enritan"? Entre oink oink y bocinazos, digo, me cuenta el sentido de la vida. "Verás, hay siete niveles", o algo así, me procede a explicar. Lo que pasa es que, entre los oink oink y sus bocinazos no he entendido nada. Pero... ¿dijo "enritan"?
Ya entiendo.
Pues si tiene presente todo esto que le digo, ya verá que bien le va.
Claro, claro, a sus órdenes mi Capitán.
Descansa hijo, descansa.
Me estaba hablando de su estudio del mejillón…
Sí. Desde aquí quiero dar las gracias a la Comunidad Europea, que me ha concedido una ayuda de 300 millones de pesetas para llevar a cabo este proyecto.
¡¡300 millones!! ¿No es demasiado?
Sí, lo sé. Un buen día se me ocurrió escribir una carta. La dirigí a Europa y dije: "Hola, quiero 300 millones para estudiar el mejillón en cautividad". Me respondieron. Lo malo es que dentro de cinco años tengo que dar un informe.
Claro, no se puede tener todo…
No, es cierto. Pero si se intenta, quién sabe…
El triste momento de la despedida llegó, muy a pesar. Mis dudas sobre si me ofrecería algo para comer o para beber quedaron resueltas: no me ofreció un mísero vaso de agua. Pero era el Capitán, y todo se le perdona.
Bueno, mi Capitán, me temo que me tengo que ir.
Ya estás tardando.
¿Cómo describir la emoción de haber hablado con el Capitán Centollo? No hay palabras. Intenté imitarle, y por ello, cogí un sobre y escribí en él A la atención de Europa. Dentro puse una carta: Hola Europa, soy amigo del Capitán Centollo y también quiero lo mismo que él. La respuesta no tardó en llegar. A las dos semanas recibí un paquete que, tras haber abonado 600 pesetas en concepto de gastos de envío, contenía un banderín y un llavero, además de una carraca y un póster de una casa rural del norte de Alemania. Está claro que el Capitán Centollo es único.
¡¡A sus órdenes, mi Capitán Centollo!!
Fondo de Salud Media y Aguas Temperadas Higiénico Sanitarias.
miércoles, 2 de marzo de 2005
Extractos de guión de programa de radio
GRACIAS A DAVID MARQUETA
Teenage Fanclub, Howdy! (2000)
Teenage Fanclub, Howdy!: «Straight & Narrow», corte 9, 0:00
Después de la oscuridad de la semana pasada, vamos a saltar hasta unos lares mucho más luminosos. Hablamos de Teenage Fanclub, veterana banda escocesa compuesta, en sus principios, por cuatro miembros (ahora trío, sin batería). Musicalmente hablando, la principal peculiaridad de esta banda es que los cuatro componentes cantan, y lo hacen bastante bien. Las más de las veces sus armonías vocales nos recuerdan a aquellas que los Beach Boys hacían a mediados de los años 60. Ellos mismos han reconocido la deuda a las «Buenas Vibraciones» de los Beach Boys en un corte de un disco publicado en 1993.
De Beach Boys, Anthology (CD 2): «Good Vibrations» (corte 1, CD 2) [1:35]
Son un grupo de gente capaces de crear una música relajante y al mismo tiempo amantes de las estridencias. Pero sobre todo son amantes de las melodías que nos hacen saltar en el tiempo constantemente a los años 60, sobre todo a mediados, a la Costa Oeste. En muchos momentos podemos encontrar guiños a sonidos tipo Byrds (sobre todo con sonidos tipo guitarras de doce cuerdas). Sus canciones suelen ser muy sencillas y en ellas hay un estribillo con el que uno enseguida se queda.
Howdy!, «Dumb Dumb Dumb» (corte 6) [0:25… a partir de coro de voces]
Aparentemente son canciones compuestas rápidamente, en un minuto. Tal vez sea así, pero lo cierto es que los arreglos están muy cuidados. En los últimos discos han introducido elementos como el vibráfono, que llena de optimismo las canciones. Creo que la canción que vamos a escuchar ahora es un ejemplo. Se llama «The Town And The City», y entre las sucias guitarras y los golpes constantes de platillos (elemento característico de esta banda, que, a pesar de haber cambiado de batería, sigue sonando igual), se acoplan las armonías vocales (repartidas por todo el espectro sonoro), las contramelodías, el sonido de un teclado procedente del baúl de los recuerdos, y unos pequeños y sutiles arreglos con instrumentos como la trompeta pícolo.
Howdy!, «The Town And The City» (corte 7) [1:38… a partir de parada de batería]
Teenage Fanclub no van a revolucionar el mundo del pop, ni falta que hace. No participan en los grandes circuitos de promoción ni aparecen por las listas de las radio fórmulas. Esta banda parece feliz con su clásica formación de dos guitarras, bajo y batería (con algún que otro extra de vez en cuando) y con sus canciones de muy pocos acordes. A veces esos pocos acordes son explotados hasta la saciedad, generándose canciones tipo "mantra" en las que una idea musical básica es repetida una y otra vez. Así ocurre, por ejemplo, en «My Uptight Life» (algo así como «Mi difícil, tensa vida»). Los compases finales repiten una y otra vez, con matices en cada cambio, un idea básica: «Toda mi vida me he sentido tan tenso. Ahora todo es perfecto». Es la conclusión de un tema que reflexiona sobre la necesidad de búsqueda de un espacio vital para compartir con alguien amado. La entrada de ese ser amado cambia todo. Nos despedimos con estos coros escuchamos una reflexión sobre el sentido de la creación musical como vía de escape.
Howdy!, «My Uptight Life», (corte 11 [3:50…])
Teenage Fanclub, Howdy! (2000)
Teenage Fanclub, Howdy!: «Straight & Narrow», corte 9, 0:00
Después de la oscuridad de la semana pasada, vamos a saltar hasta unos lares mucho más luminosos. Hablamos de Teenage Fanclub, veterana banda escocesa compuesta, en sus principios, por cuatro miembros (ahora trío, sin batería). Musicalmente hablando, la principal peculiaridad de esta banda es que los cuatro componentes cantan, y lo hacen bastante bien. Las más de las veces sus armonías vocales nos recuerdan a aquellas que los Beach Boys hacían a mediados de los años 60. Ellos mismos han reconocido la deuda a las «Buenas Vibraciones» de los Beach Boys en un corte de un disco publicado en 1993.
De Beach Boys, Anthology (CD 2): «Good Vibrations» (corte 1, CD 2) [1:35]
Son un grupo de gente capaces de crear una música relajante y al mismo tiempo amantes de las estridencias. Pero sobre todo son amantes de las melodías que nos hacen saltar en el tiempo constantemente a los años 60, sobre todo a mediados, a la Costa Oeste. En muchos momentos podemos encontrar guiños a sonidos tipo Byrds (sobre todo con sonidos tipo guitarras de doce cuerdas). Sus canciones suelen ser muy sencillas y en ellas hay un estribillo con el que uno enseguida se queda.
Howdy!, «Dumb Dumb Dumb» (corte 6) [0:25… a partir de coro de voces]
Aparentemente son canciones compuestas rápidamente, en un minuto. Tal vez sea así, pero lo cierto es que los arreglos están muy cuidados. En los últimos discos han introducido elementos como el vibráfono, que llena de optimismo las canciones. Creo que la canción que vamos a escuchar ahora es un ejemplo. Se llama «The Town And The City», y entre las sucias guitarras y los golpes constantes de platillos (elemento característico de esta banda, que, a pesar de haber cambiado de batería, sigue sonando igual), se acoplan las armonías vocales (repartidas por todo el espectro sonoro), las contramelodías, el sonido de un teclado procedente del baúl de los recuerdos, y unos pequeños y sutiles arreglos con instrumentos como la trompeta pícolo.
Howdy!, «The Town And The City» (corte 7) [1:38… a partir de parada de batería]
Teenage Fanclub no van a revolucionar el mundo del pop, ni falta que hace. No participan en los grandes circuitos de promoción ni aparecen por las listas de las radio fórmulas. Esta banda parece feliz con su clásica formación de dos guitarras, bajo y batería (con algún que otro extra de vez en cuando) y con sus canciones de muy pocos acordes. A veces esos pocos acordes son explotados hasta la saciedad, generándose canciones tipo "mantra" en las que una idea musical básica es repetida una y otra vez. Así ocurre, por ejemplo, en «My Uptight Life» (algo así como «Mi difícil, tensa vida»). Los compases finales repiten una y otra vez, con matices en cada cambio, un idea básica: «Toda mi vida me he sentido tan tenso. Ahora todo es perfecto». Es la conclusión de un tema que reflexiona sobre la necesidad de búsqueda de un espacio vital para compartir con alguien amado. La entrada de ese ser amado cambia todo. Nos despedimos con estos coros escuchamos una reflexión sobre el sentido de la creación musical como vía de escape.
Howdy!, «My Uptight Life», (corte 11 [3:50…])
Se me ha olvidado tu nombre
Más de una vez he deseado
Que lo de aquel maldito verano
Del noventa y ocho
Aquello que me volvió loco
Fuera no más que una burda ilusión
Un crimen contra el amor
Un crimen contra la pasión
Un crimen contra la vida
Un crimen, en realidad, contra ti
Me cuesta creer, me cuesta creer
Que una sonrisa pueda matar
Que un abrazo pueda quemar
Que existan los besos de Judas
Chica, chica, Judas, Judas
No me jodas con tus dudas
Chica, chica, Judas, Judas
Vete y jode a tu novio
El lindo soldadito de plomo
Que lo de aquel maldito verano
Del noventa y ocho
Aquello que me volvió loco
Fuera no más que una burda ilusión
Un crimen contra el amor
Un crimen contra la pasión
Un crimen contra la vida
Un crimen, en realidad, contra ti
Me cuesta creer, me cuesta creer
Que una sonrisa pueda matar
Que un abrazo pueda quemar
Que existan los besos de Judas
Chica, chica, Judas, Judas
No me jodas con tus dudas
Chica, chica, Judas, Judas
Vete y jode a tu novio
El lindo soldadito de plomo
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